A lo largo de generaciones, muchas familias han conservado recetas que no solo nos nutren, sino que también nos conectan con nuestras raíces. Esta masa madre, transmitida de madres a hijas, es una de ellas. A diferencia de las masas comerciales con levadura industrial, esta preparación es completamente natural, sin aditivos ni conservantes, ideal para quienes buscan una opción más saludable y artesanal.
Además de ser fácil de preparar, esta masa madre resulta versátil: puedes utilizarla para hacer panes rústicos, tartas saladas, bases de pizza y otros productos de horno, obteniendo siempre una textura esponjosa y un sabor auténtico.
También, lo podrás seguir mediante el siguiente vídeo del canal de
Секреты Узбекской кухни:
Ingredientes tradicionales
-
2 cebollas
-
150 ml de agua tibia
-
Una pizca de sal
-
Harina (la necesaria para formar la masa)
Preparación paso a paso
-
Extraer los jugos naturales de la cebolla
Pela las cebollas y rállalas o tritúralas. Luego, colócalas en un recipiente y añade los 150 ml de agua tibia. Deja reposar esta mezcla durante unos minutos para que se integren bien los sabores. -
Formar la masa inicial
Agrega una pizca de sal y comienza a incorporar la harina poco a poco, mezclando hasta que obtengas una masa suave y algo pegajosa. No es necesario amasar demasiado en esta etapa, solo lo justo para unir todos los ingredientes. -
Fermentación natural
Cubre el recipiente con un paño limpio y deja reposar la masa a temperatura ambiente entre 12 y 24 horas. El tiempo exacto dependerá de la temperatura de tu hogar: cuanto más cálido, más rápido fermentará. Durante este período, la masa irá desarrollando una levadura natural gracias a los microorganismos presentes en el ambiente y en la cebolla. -
Activar la masa madre
Una vez transcurrido el tiempo de reposo, añade un poco de leche tibia y vuelve a amasar hasta obtener una masa elástica. Esta masa ya está lista para ser usada en tus recetas favoritas.
Consejos adicionales
-
Temperatura adecuada: si tu casa es fría, puedes dejar reposar la masa cerca de una fuente de calor suave o dentro del horno apagado con la luz encendida.
-
Para mejorar la textura: una vez fermentada, puedes añadir un poco de aceite de oliva al momento de amasar con la leche.
-
Conservación: si no usas toda la masa, guárdala en la heladera en un recipiente hermético. Al día siguiente solo necesitas dejarla reposar un rato fuera del frío antes de reutilizarla.
-
Personalización: si deseas un toque más aromático, puedes añadir hierbas secas o una cucharadita de miel al momento de mezclar la masa inicial.
Esta receta de masa madre sin levadura es una opción saludable, económica y perfecta para quienes desean un pan casero auténtico. Volver a las recetas de nuestras abuelas no solo es un acto de amor, también es una forma de cuidar nuestra salud con ingredientes simples y naturales.