Abres el paquete de pollo, listo para preparar la comida, y de pronto aparece algo que no esperabas: una zona de color verdoso o gris oscuro dentro de la carne, con una textura distinta al resto. Es normal que el apetito desaparezca de golpe y que surjan las dudas. ¿Está en mal estado? ¿Es peligroso? ¿Qué es exactamente?
La respuesta: la «enfermedad del músculo verde»
Lo más probable es que se trate de la miopatía pectoral profunda, conocida como «enfermedad del músculo verde» o «enfermedad de Oregón». Afecta al músculo pectoral menor, esa tira alargada que va pegada por debajo de la pechuga, lo que muchas personas llaman el «filete» de la pechuga.
Ese músculo está rodeado por una membrana muy firme y poco elástica. Cuando el ave bate las alas, el músculo se hincha por el esfuerzo; en pollos de crecimiento rápido y con pechugas muy grandes, no tiene espacio para expandirse. La presión corta el riego sanguíneo y una parte del tejido muere. Con los días, ese tejido sin sangre cambia de color: primero se ve pálido o rosado y luego pasa a un tono verdoso o grisáceo, con aspecto seco, blando o como si ya estuviera cocido.
Por qué aparece
- Crecimiento muy rápido: las aves actuales desarrollan pechugas grandes en pocas semanas.
- Esfuerzo muscular: el aleteo, sobre todo cuando las aves se asustan o se manipulan, hincha el músculo dentro de su funda.
- Genética: algunas líneas de pollos son más propensas que otras.
Es un problema del propio músculo del ave, que ocurre antes de que llegue al mercado. No se trata de moho, ni de un parásito, ni de algo que se haya «metido» en el paquete en tu casa.
¿Se puede comer?
La miopatía pectoral profunda no es una infección ni una contaminación bacteriana, no se contagia y no es una enfermedad que pase a las personas. Aun así, la carne afectada se ve mal, tiene una textura y un sabor desagradables, y lo habitual es descartar esa parte. Si tienes dudas, lo más prudente es no usar la pieza.
No lo confundas con carne en mal estado
Hay otras cosas que se parecen y que significan algo distinto:
- Carne echada a perder: huele agrio o a amoníaco, está viscosa o pegajosa, el color gris verdoso cubre toda la pieza o el paquete está hinchado o vencido. En ese caso, a la basura.
- Brillo de arcoíris: reflejos de colores sobre la carne recién cortada. Es un efecto de la luz sobre las fibras del músculo y es inofensivo.
- Estrías blancas: líneas de grasa en la pechuga. Cambian el aspecto, pero no indican que la carne esté dañada.
Qué hacer si te pasa
- Separa la pieza afectada y revisa el olor, la textura y la fecha de vencimiento del paquete.
- Descarta la parte con la zona verdosa; si el resto de las piezas se ve y huele normal, puedes usarlas.
- Lávate las manos, la tabla y los utensilios con agua caliente y jabón después de tocar carne cruda.
- Cocina el pollo hasta que el centro alcance 74 °C (165 °F).
- Guarda el paquete y el ticket: puedes avisar a la tienda o al fabricante, que suelen cambiar o reembolsar el producto.
Ante cualquier duda sobre el estado de un alimento, la regla más segura es la de siempre: si no estás seguro, mejor no lo comas. La imagen que acompaña este artículo es ilustrativa.