Un mapa italiano de 1587 señala el posible lugar de descanso del Arca de Noé en Turquía

Un antiguo planisferio elaborado en el siglo XVI volvió a poner sobre la mesa uno de los enigmas más debatidos de la arqueología bíblica: la ubicación exacta donde habría quedado varada el Arca de Noé tras el gran diluvio. La obra, considerada el mapa antiguo más grande conocido del mundo, contiene una representación que coincidiría con un sitio que muchos investigadores señalan desde hace décadas como el posible lugar de reposo de la legendaria embarcación.

Un planisferio monumental de 60 hojas

El mapa en cuestión fue creado en 1587 por el cartógrafo italiano Urbano Monte. Se trata de una pieza extraordinaria compuesta por 60 hojas dibujadas a mano que, una vez ensambladas, forman un círculo de aproximadamente tres metros de diámetro. La obra se conserva actualmente en el Centro Cartográfico David Rumsey, perteneciente a la Universidad de Stanford.

Su diseño es tan particular como su tamaño: a diferencia de los planisferios modernos, Monte colocó el Polo Norte en el centro de la composición, una proyección polar inusual para la época. El mapa incluye ilustraciones detalladas de continentes, embarcaciones, regiones lejanas e incluso criaturas mitológicas que poblaban el imaginario geográfico del Renacimiento.

Una marca en las montañas de Ararat

Entre todos los elementos representados, hay uno que llamó especialmente la atención de los investigadores contemporáneos: una figura que sería la representación del Arca de Noé apoyada sobre las montañas de Ararat, en el actual territorio de Turquía. Esta ubicación coincide con lo descrito en el libro del Génesis, capítulo 8, versículo 4, donde se afirma que la embarcación quedó varada en esa cordillera tras 150 días de inundaciones que cubrieron la Tierra.

El investigador independiente Jimmy Corsetti difundió en redes sociales un análisis que se volvió viral, en el cual sostiene que la posición señalada en el mapa de Monte coincide con notable precisión con la denominada formación Durupinar, una estructura geológica con forma de embarcación situada en las cercanías de las montañas Ararat.

Dimensiones que coinciden con el relato bíblico

Uno de los datos más llamativos es que las medidas del sitio Durupinar guardan estrecha relación con las descripciones del texto bíblico. Según el Génesis, el arca tenía 300 codos de largo, 50 de ancho y 30 de alto, lo que equivale aproximadamente a:

  • 157 metros de largo
  • 26 metros de ancho
  • 16 metros de alto

Estas dimensiones se ajustan a las de la formación geológica turca, lo que ha alimentado durante años la teoría de que se trataría de los restos petrificados de la embarcación o del molde dejado por ella en el terreno.

Estudios con tecnología moderna

La región ha sido objeto de múltiples investigaciones científicas en las últimas décadas. Recientemente, el proyecto Noah’s Ark Scans empleó un radar de penetración terrestre para escanear el subsuelo del sitio. Los resultados revelaron una serie de corredores que recorren la parte central de la estructura, así como una cavidad interna que los investigadores denominaron «atrio».

Esta configuración interna, según los especialistas, parece reflejar lo descrito en las Escrituras, donde se menciona que la embarcación contaba con tres cubiertas destinadas a albergar a Noé, su familia y las parejas de animales que se salvarían del diluvio.

Andrew Jones, investigador del proyecto, destacó que las cavidades detectadas bajo tierra siguen un patrón ordenado y no son aleatorias. «Estos espacios se alinean en el subsuelo de manera coherente con lo que sería el interior de una nave», explicó el especialista.

Termografía infrarroja y análisis químicos

A los estudios de radar se sumaron mediciones realizadas con termografía infrarroja, una tecnología capaz de detectar variaciones térmicas y formaciones ocultas bajo la superficie. Según los responsables del proyecto, esta técnica identificó lo que parecería ser un casco con forma de embarcación conservado a varios metros de profundidad.

Otro elemento que aporta evidencia al estudio son los análisis químicos del suelo, que habrían detectado la presencia de madera en descomposición en el lugar. A esto se suman hallazgos de fósiles marinos, como corales y conchas antiguas, descubiertos cerca del depósito, que se encuentra a unos 2.000 metros sobre el nivel del mar. Para algunos investigadores, estos restos marinos a tal altitud podrían constituir indicios de una inundación masiva en el pasado remoto de la región.

Un debate que continúa abierto

Pese al entusiasmo de quienes defienden la teoría, la comunidad científica mantiene posiciones cautelosas. Muchos geólogos sostienen que la formación Durupinar podría explicarse por procesos naturales de erosión y deslizamientos de tierra, sin necesidad de recurrir a una explicación bíblica.

De todos modos, la coincidencia entre la representación del mapa de Urbano Monte, las medidas descritas en el Génesis y los hallazgos tecnológicos recientes vuelven a colocar a las montañas de Ararat en el centro de uno de los misterios más fascinantes que combinan arqueología, historia y tradición religiosa.