Un hábito común después de los 65 que puede afectar la salud de tus nervios.

A partir de los 65 años, muchas personas comienzan a notar cambios sutiles en su sensibilidad: un hormigueo que aparece al final del día, una sensación de ardor en las plantas de los pies, pequeños calambres nocturnos o la impresión de que caminar se ha vuelto menos estable que antes.
Estos síntomas suelen atribuirse simplemente a “la edad”, pero según el Dr. Luis Luna, una gran parte de estos problemas no tiene su origen en el envejecimiento natural, sino en el inicio de una neuropatía, un trastorno que aparece cuando los nervios comienzan a dañarse y dejan de transmitir correctamente las señales hacia el cuerpo.

La neuropatía es silenciosa: comienza sin dolor, avanza de forma lenta y se vuelve evidente solo cuando el daño ya ha progresado. Este deterioro afecta directamente la capa protectora de los nervios llamada mielina, responsable de que las señales sean rápidas, precisas y estables.
Por este motivo, el Dr. Luna identifica cuatro factores muy comunes después de los 65 que deterioran los nervios de forma gradual. A continuación se presentan, ordenados del menos dañino al más peligroso.


1. Deficiencia de vitamina B12

Después de los 65 años, el cuerpo absorbe peor la vitamina B12, especialmente en personas que usan antiácidos o tienen gastritis crónica. Su falta debilita la mielina y provoca hormigueo, torpeza al caminar y adormecimiento.

Recomendación: revisar los niveles de B12 y mantenerlos en el rango óptimo.


2. Deshidratación crónica

Con la edad, disminuye la sensación de sed, lo que lleva a una ingesta insuficiente de agua. Esto afecta la conducción nerviosa y puede causar calambres, cansancio y sensación eléctrica en los pies.

Recomendación: beber pequeñas cantidades de agua a lo largo del día.


3. Azúcar escondida en alimentos procesados

El Dr. Luis Luna señala que buena parte del azúcar dañina proviene de productos como panes empacados, cereales, aderezos, yogures de sabores y galletas integrales. Esta azúcar añadida genera inflamación interna que deteriora las fibras nerviosas.

Recomendación: revisar etiquetas y evitar alimentos ultraprocesados.


4. Carbohidratos ultrarrefinados (el más peligroso)

El pan blanco, las pastas refinadas, las galletas industriales y otros productos hechos con harina blanca provocan picos bruscos de glucosa.
Estos picos inflaman los nervios, dañan la circulación fina y reducen su capacidad de repararse.

Con el tiempo generan hormigueo, ardor, entumecimiento y pérdida de sensibilidad, siendo el factor más agresivo para la salud nerviosa según el Dr. Luis Luna.

Recomendación: reemplazar harinas blancas por integrales reales y equilibrar las comidas con fibra, proteínas y verduras.


Consejos y recomendaciones

  • Mantener una hidratación constante.

  • Revisar niveles de vitamina B12 cada año.

  • Reducir productos procesados y azúcar oculta.

  • Elegir carbohidratos integrales y alimentos naturales.

  • Consultar a un profesional ante síntomas persistentes.

El Dr. Luis Luna señala que el daño nervioso no aparece de un día para otro: es consecuencia de hábitos repetidos. Sin embargo, pequeñas decisiones diarias —como hidratarse mejor, vigilar la B12 y reducir harinas refinadas— pueden ayudar a recuperar sensibilidad, equilibrio y estabilidad nerviosa.