Un delicioso pastel para el té: antigua receta tradicional que sigue conquistando generaciones.

Hay recetas que atraviesan generaciones y siguen conquistando paladares sin importar el paso del tiempo. Esta torta, conocida como “Charodeika”, es un clásico de los años 80 que combina un bizcochuelo suave, una crema delicada y una cobertura de chocolate irresistible. Lo mejor de todo: es económica, fácil de hacer y perfecta para acompañar el mate o una buena taza de té.


Ingredientes

Para la crema:

  • 2 yemas (o 1 huevo entero)
  • 1 pizca de sal
  • 100 g de azúcar
  • 40 g de harina 0000
  • 300 ml de leche
  • 80 g de manteca
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • Opcional: unas gotas de coñac o esencia

Para el bizcochuelo:

  • 4 huevos
  • 1 pizca de sal
  • 100 g de azúcar
  • 120 g de harina 0000
  • 1 cucharadita de polvo de hornear (opcional)

Para el almíbar (opcional):

  • 2 cucharadas de leche condensada
  • 100 ml de agua

Para la cobertura:

  • 100 g de chocolate semiamargo
  • 2 cucharadas de aceite neutro

Preparación

1. Crema suave y cremosa

En una cacerola, colocá las yemas, la sal, el azúcar, la harina y unas cucharadas de leche fría. Mezclá bien con batidor hasta eliminar grumos.
Agregá el resto de la leche y llevá a fuego medio, revolviendo constantemente hasta que espese.
Retirá del fuego y sumá la manteca en cubitos, la vainilla y el toque de coñac si querés. Mezclá hasta lograr una crema lisa.
Tapá con film en contacto y dejá enfriar completamente.


2. Bizcochuelo esponjoso

Batí los huevos con la sal hasta que comiencen a espumar. Incorporá el azúcar en dos partes y batí a velocidad alta durante 5 a 7 minutos, hasta que la mezcla esté aireada y triplique su volumen.
Agregá la harina tamizada (y el polvo de hornear si decidís usarlo) en dos tandas, con movimientos suaves.
Verté en un molde de 20 cm y llevá a horno precalentado a 170-180°C durante 25 a 30 minutos.
Dejá entibiar 10 minutos antes de desmoldar.


3. Armado de la torta

Cortá el bizcochuelo en dos capas. Si querés, humedecé ligeramente con el almíbar.
Distribuí la mayor parte de la crema sobre la base y cubrí con la otra mitad.
Con la crema restante, cubrí toda la superficie con una capa fina.


4. Cobertura de chocolate

Derretí el chocolate junto con el aceite (a baño María o microondas).
Verté sobre la torta y distribuí bien. Podés decorar con virutas de chocolate para un acabado más atractivo.


Consejos y recomendaciones

  • No abras el horno antes de tiempo: esto evita que el bizcochuelo se baje.
  • Tamizar la harina mejora la textura y evita grumos.
  • Film en contacto con la crema: clave para que no se forme una capa seca.
  • No excedas el almíbar: el bizcochuelo ya es muy suave por sí solo.
  • Usá chocolate de buena calidad para una cobertura más rica y brillante.
  • Si querés darle un toque especial, podés agregar ralladura de naranja o limón a la crema.

Esta torta clásica demuestra que no hace falta complicarse para lograr un postre delicioso. Con ingredientes simples y un paso a paso claro, podés disfrutar de una receta que ha resistido el paso del tiempo y sigue siendo un verdadero éxito en cualquier mesa.