¡Sin carne! Mi suegra me enseñó esta receta y ahora todos los que la prueban me piden cómo hacerla.

Hay preparaciones simples que sorprenden desde el primer bocado. Esta receta sin carne es una de esas joyas: económica, fácil y con un sabor que conquista a cualquiera. Perfecta para compartir en familia o para esos días en los que buscas algo rico sin complicarte.


Ingredientes 

  • 150 g de harina de trigo
  • 1/3 cucharadita de sal
  • 1 pizca de azúcar
  • 1 cucharada de aceite vegetal
  • 330 ml de agua tibia
  • 1 manojo de eneldo fresco (o perejil si no consigues eneldo)
  • 1 diente de ajo
  • 300 g de queso fresco (tipo ricota firme o queso cremoso escurrido)
  • 1 pizca de sal adicional
  • 20 g de manteca

Preparación paso a paso

  1. Preparar la masa base
    En un bowl, mezcla la harina con la sal y el azúcar. Agrega el aceite y el agua tibia poco a poco, mezclando hasta obtener una masa ligera y homogénea.
    Deja reposar durante 10 minutos.
  2. Preparar el relleno
    Pica finamente el eneldo (o perejil) y el ajo.
    Mézclalos con el queso fresco y una pizca de sal hasta formar una pasta sabrosa.
  3. Armar la preparación
    Divide la masa en porciones pequeñas y estíralas formando discos finos.
    Coloca una cucharada del relleno en el centro y cierra presionando bien los bordes.
  4. Cocinar
    Unta una sartén con un poco de manteca y caliéntala a fuego medio.
    Cocina cada pieza hasta que esté dorada por ambos lados.
  5. Toque final
    Al retirarlas, puedes pincelarlas con un poco más de manteca para darles un sabor aún más irresistible.

Consejos y recomendaciones

  • Si no consigues eneldo, el perejil o incluso cebollita de verdeo funcionan perfecto.
  • Para una versión más ligera, puedes usar queso bajo en grasa.
  • Asegúrate de sellar bien los bordes para que el relleno no se escape al cocinar.
  • Si quieres un sabor más intenso, añade un poco de pimienta o nuez moscada al relleno.
  • También puedes cocinarlos al horno si prefieres evitar frituras.

Esta receta demuestra que no necesitas carne para disfrutar de un plato delicioso, nutritivo y reconfortante. Con ingredientes simples y un poco de creatividad, puedes lograr una comida que todos van a querer repetir una y otra vez.