Cuando pensamos en preparar un postre casero, muchas veces nos preocupa el costo de los ingredientes o la complejidad del proceso. Sin embargo, esta receta demuestra que con lo justo y necesario se puede crear una tarta deliciosa, suave y con una presentación digna de cualquier celebración.
La llamamos “tarta 3 vasos” porque sus proporciones son tan simples que casi todo se puede medir con un vaso, lo que la hace ideal incluso para quienes no tienen balanza o experiencia previa en repostería.
Lo mejor de todo es que no se necesitan técnicas sofisticadas ni ingredientes difíciles de conseguir: es un clásico de cocina familiar, con un bizcocho de cacao húmedo y esponjoso gracias al kéfir, y una crema irresistiblemente suave hecha con crema agria y leche condensada hervida.
El resultado es una tarta que sorprende por su sabor, textura y facilidad de preparación, perfecta para cualquier momento del día, desde un desayuno especial hasta una merienda entre amigos.
Ingredientes
Para la masa:
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2 huevos
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Una pizca de sal
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2 cucharadas de cacao en polvo
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½ cucharadita de bicarbonato de sodio
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10 g de azúcar de vainilla
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200 ml de kéfir
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130 g de azúcar
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130 g de harina
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4 cucharadas de aceite vegetal
Para la crema:
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300 g de crema agria (20% de materia grasa)
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370 g de leche condensada hervida (dulce de leche tipo repostero)
Preparación paso a paso
1. Prepara la masa:
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En un bowl, bate los huevos con el azúcar, el azúcar de vainilla y una pizca de sal hasta que estén espumosos.
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Agrega el kéfir y mezcla bien.
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Incorpora el cacao, el bicarbonato de sodio (puedes activarlo con unas gotas de jugo de limón), y mezcla nuevamente.
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Añade la harina tamizada poco a poco, mezclando suavemente.
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Por último, incorpora el aceite vegetal y mezcla hasta obtener una masa homogénea.
2. Horneado:
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Vierte la masa en un molde previamente engrasado o con papel manteca.
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Lleva al horno precalentado a 180 °C durante aproximadamente 30 minutos, o hasta que al insertar un palillo salga limpio.
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Deja enfriar completamente sobre una rejilla.
3. Preparar la crema:
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En un recipiente, mezcla la crema agria con la leche condensada hervida hasta obtener una crema uniforme. Si deseas una textura más espesa, puedes refrigerarla por unos minutos antes de usar.
4. Montaje de la tarta:
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Corta el bizcocho en dos capas horizontales.
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Rellena con parte de la crema y utiliza el resto para cubrir toda la superficie de la tarta.
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Si lo deseas, puedes decorar con cacao espolvoreado, frutas, nueces picadas o coco rallado.
Consejos útiles:
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Molde recomendado: uno redondo de 20-22 cm de diámetro es ideal para que el bizcocho tenga buena altura.
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Kéfir casero: si no tienes kéfir, puedes reemplazarlo por yogur natural o leche cortada con una cucharada de jugo de limón.
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Versión más firme: si quieres que la tarta quede con más cuerpo, puedes dejarla en la heladera durante varias horas antes de servir.
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Para decorar: unas virutas de chocolate o un poco de ralladura de naranja le dan un toque especial al sabor.