Rollitos de repollo rellenos de carne al horno: el secreto de un chef turco

Hay recetas que huelen a hogar apenas empiezan a cocinarse, y estos rollitos de repollo rellenos de carne y arroz son de esas. Se preparan con ingredientes muy simples, se terminan en el horno bajo una capa de salsa y mozzarella dorada, y rinden para toda la familia. Esta versión, inspirada en la cocina casera turca, tiene un truco: hervir el repollo lo justo para que las hojas se vuelvan flexibles sin romperse.

Ingredientes

Para los rollitos

  • 1 repollo mediano
  • 500 g de carne molida
  • 1 taza de arroz hervido
  • 1 zanahoria rallada
  • 1 huevo
  • Cilantro y eneldo frescos picados
  • Sal, pimienta negra, comino, tomillo y orégano

Para la salsa y el gratinado

  • Puré de tomate
  • Un poco de caldo de carne
  • Mantequilla
  • Mozzarella rallada

Paso a paso

  1. Prepara las hojas. Retira el tronco del repollo y hiérvelo entero en agua hirviendo durante unos 10 minutos, hasta que las hojas se aflojen. Sepáralas con cuidado y deja que se enfríen.
  2. Prepara el relleno. Mezcla la carne con el arroz hervido, la zanahoria, el huevo, las hierbas y las especias. Amasa bien hasta que quede una mezcla pareja.
  3. Dora la base. Fríe unos 5 minutos un poco de zanahoria en mantequilla y mézclala con el puré de tomate y el caldo para armar una salsa ligera.
  4. Forma los rollos. Coloca una porción de relleno en la base de cada hoja, forma un cilindro, dobla los costados y enrolla con firmeza.
  5. Hornea. Acomoda los rollos en una fuente, cúbrelos con la salsa y hornéalos una hora a 200 °C. Cuando falten unos 10 o 12 minutos, espolvorea la mozzarella para que se gratine.

Consejos para que salgan perfectos

  • Si las hojas se resisten, vuelve a sumergirlas un minuto en el agua caliente.
  • Recorta la parte gruesa de la nervadura para que se enrollen mejor.
  • Usa carne con algo de grasa: el relleno queda más jugoso.
  • Los rollos se pueden armar con anticipación y refrigerar hasta el momento de hornear.

Con qué servirlos

Acompañan muy bien con puré de papas, arroz blanco o una ensalada fresca de pepino y yogur. Y si sobran, al día siguiente están incluso más sabrosos.