Hay recetas que no pasan de moda. Esas que vienen de cuadernos viejos, con hojas gastadas y manchas de harina, pero llenas de historia. Estas rosquitas glaseadas son exactamente eso: un clásico de familia, fáciles de hacer, rendidoras y con ese sabor que recuerda a la infancia.
Por fuera tienen un glaseado blanco, firme y dulce… y por dentro, una miga increíblemente suave y esponjosa. De esas que no duran ni un día en la mesa.
Ingredientes: Para la masa:
- 4 huevos
- 2 tazas de azúcar
- 2 cucharadas colmadas de grasa (puede ser grasa vacuna o manteca)
- 2 cucharadas de crema de leche (nata)
- 1 taza de fécula de mandioca (polvilho dulce)
- 1 cucharada de polvo de hornear
- 1 sobre (10 g) de azúcar vainillado
- 1 taza de leche tibia
- 1 cucharada de amoníaco para repostería (salamoníaco)
- Harina de trigo (aprox. 1 a 1,5 kg, según absorción)
Para el glaseado:
- 1 taza de claras de huevo
- 3 tazas de azúcar (preferentemente refinada)
Paso a paso
1. Preparar la base
En un bowl grande, batí los huevos con el azúcar hasta integrar bien. Agregá la grasa y la crema de leche, y mezclá hasta formar una crema homogénea.
2. Incorporar los secos
Sumá la fécula de mandioca, el polvo de hornear y el azúcar vainillado. Mezclá bien.
3. Activar el amoníaco
Disolvé el amoníaco en la leche tibia. Vas a notar que hace espuma, es normal. Incorporalo a la mezcla.
4. Formar la masa
Agregá la harina de a poco hasta lograr una masa suave, apenas pegajosa pero manejable. No debe quedar dura.
5. Amasar ligeramente
Llevá la masa a la mesada y amasá suavemente hasta unir todo. No hace falta amasar demasiado.
Cómo dar forma a las rosquitas
- Estirá la masa con palo de amasar, sin dejarla demasiado fina.
- Cortá círculos con un vaso.
- Hacé el agujero del centro con una tapita o cortante pequeño.
Un método simple y tradicional, ideal si no tenés moldes.
Cocción
- Colocá las rosquitas en una bandeja enmantecada o aceitada.
- Dejá espacio entre ellas porque crecen.
- Horneá a 180°C durante 8 a 10 minutos.
Se cocinan rápido, así que controlalas para que no se pasen.
Preparar el glaseado clásico
- Mezclá las claras con el azúcar en una olla.
- Llevá a fuego bajo, revolviendo sin parar hasta que el azúcar se disuelva.
- Retirá cuando empiece a hacer espuma.
- Batí con batidora durante 3 a 4 minutos hasta lograr una textura firme y brillante.
Glaseado final
- Cubrí cada rosquita con el glaseado usando la mano, pincel o cuchara.
- Dejalas secar a temperatura ambiente.
Opcional: podés agregar coco rallado o confites para decorar.
Consejos y recomendaciones
- No amases demasiado: eso puede endurecer las rosquitas.
- Si no conseguís amoníaco, podés reemplazarlo por más polvo de hornear, aunque la textura cambia un poco.
- Elegí días secos para hacer el glaseado: con humedad tarda mucho en secar.
- Si el glaseado no seca, podés llevarlas unos minutos al horno bajo.
- Guardalas en un recipiente hermético para mantener su suavidad por varios días.
Estas rosquitas caseras son una verdadera joya de la cocina tradicional: simples, rendidoras y llenas de sabor. Perfectas para acompañar un mate o café, y para compartir en familia como antes. Una receta que vale la pena conservar… y repetir una y otra vez.