Sentir un dolor fuerte en el pecho, presión, ardor o una molestia que corre hacia el brazo, la mandíbula o la espalda puede ser una de las experiencias más aterradoras que una persona viva. Y cuando ocurre estando solo, el miedo se multiplica. En redes sociales circulan muchos consejos peligrosos, como “toser fuerte” o “golpearse el pecho”, pero la medicina moderna ha demostrado que estas acciones no solo no ayudan, sino que pueden empeorar la situación.
Basado en las explicaciones del Dr. Alberto Sanagustín, cardiólogo con más de 30 años de experiencia y portador de un stent coronario desde hace 16 años, este artículo reúne los tres pasos reales que pueden marcar la diferencia mientras llega la ayuda médica.
Advertencia clave: ante cualquier sospecha de infarto, llama de inmediato a emergencias (112, 911 o 061 según tu país). Ningún consejo reemplaza la atención médica urgente.
Primero: entender qué está pasando
Muchas personas confunden infarto con paro cardíaco, pero no son lo mismo.
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Infarto (ataque al corazón): ocurre cuando una arteria coronaria se tapa por un coágulo y una parte del músculo cardíaco deja de recibir oxígeno.
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Paro cardíaco: es cuando el corazón deja de latir de forma efectiva.
Durante un infarto, el corazón todavía late, pero está sufriendo por la falta de sangre. Por eso, lo que hagas en esos minutos iniciales puede ayudar o empeorar el daño.
Lo que NO debes hacer
Uno de los mitos más difundidos es el llamado “CPR con tos” (toser fuerte para “mantener el corazón latiendo”).
Esto no es válido para personas que están conscientes y tienen un infarto.
Toser fuerte:
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Aumenta la presión dentro del pecho
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Incrementa el consumo de oxígeno del corazón
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Puede favorecer arritmias peligrosas
Golpearte el pecho o intentar maniobras bruscas también empeora la demanda cardíaca y no detiene el coágulo.
Los 3 pasos reales que pueden salvarte la vida
Este protocolo está respaldado por guías de la Asociación Americana del Corazón y la cardiología europea.
Paso 1: Logística – gana tiempo
El objetivo es que la ayuda llegue lo más rápido posible.
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Llama inmediatamente a emergencias
No esperes a “ver si se pasa”. Cada minuto sin tratamiento aumenta el daño al corazón. -
Abre la puerta de tu casa
Si estás solo, deja la puerta abierta o desbloqueada para que los paramédicos puedan entrar sin demoras. -
Si puedes, avisa a alguien cercano
Un vecino, familiar o portero puede ser clave para acelerar la asistencia.
Paso 2: Química – frenar el coágulo
La mayoría de los infartos ocurren porque un coágulo bloquea una arteria.
Si no eres alérgico y no tienes contraindicación médica:
Toma aspirina
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Dosis habitual: 150 a 300 mg
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Debe masticarse, no tragarse entera
La aspirina no quita el dolor, pero reduce la capacidad de la sangre para formar coágulos, ayudando a que el bloqueo no empeore mientras llega la ambulancia.
No sustituye al tratamiento hospitalario, pero puede salvar músculo cardíaco.
Paso 3: Física – la postura correcta
La posición de tu cuerpo influye directamente en cuánto trabaja tu corazón.
La mejor postura
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Semi sentado
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Espalda apoyada
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Rodillas ligeramente flexionadas
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Pies en el suelo
Esto:
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Reduce el retorno de sangre al corazón
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Disminuye la presión que debe soportar
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Baja el esfuerzo cardíaco
Qué NO hacer
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No te acuestes completamente plano
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No camines
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No intentes “aguantar” el dolor
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No tosas fuerte ni hagas esfuerzo
Cuanto más tranquilo y estable esté tu cuerpo, menos oxígeno demandará tu corazón.
Señales típicas de un infarto
No siempre es un dolor intenso. Puede manifestarse como:
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Presión o peso en el pecho
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Dolor en brazo izquierdo, espalda, cuello o mandíbula
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Falta de aire
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Náuseas
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Sudor frío
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Sensación de muerte inminente
En mujeres y adultos mayores, los síntomas pueden ser más sutiles.
Advertencia final
Estos pasos no curan un infarto.
Solo compran tiempo y reducen el daño hasta que recibas atención médica especializada.
El único tratamiento real es:
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Ambulancia
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Electrocardiograma
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Medicación intravenosa
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Cateterismo o stent si es necesario
Por eso, llamar a emergencias es siempre el primer paso, incluso antes de la aspirina.
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Nadie planea sufrir un infarto estando solo, pero saber qué hacer puede marcar la diferencia entre vivir o no.
Para terminar, podrás visualizar toda esta vital información en el siguiente video del canal de
Dr. Alberto Sanagustín: