Es liso, de un rojo brillante, tiene forma de óvalo y no se le ve ni una cremallera, ni un botón, ni una tapa. A primera vista parece un misterio. Hay quien cree que es un estuche de auriculares, un espejo de bolso, un juguete antiestrés o el soporte de un lente. Nadie suele acertar a la primera.
La respuesta: un monedero de goma
Se trata de un monedero de presión, un pequeño monedero de goma o vinilo que se abre al apretarlo. Fue un clásico de la segunda mitad del siglo XX y todavía se encuentra en mercadillos, cajones de abuelos y tiendas de objetos vintage.
Cómo funciona
Su diseño es simple y muy ingenioso. No tiene piezas mecánicas: solo una ranura estrecha que recorre el centro del cuerpo flexible y que permanece cerrada cuando el monedero está en reposo.
- Sujétalo con una mano y aprieta los dos extremos estrechos.
- Las paredes se arquean hacia afuera y la ranura se abre.
- Saca o guarda monedas con la otra mano.
- Al soltar, el material vuelve a su forma y la ranura se cierra sola.
Por qué fue tan popular
Entre los años cincuenta y ochenta, llevar monedas sueltas era imprescindible: teléfonos públicos, autobuses, parquímetros, máquinas expendedoras y lavanderías. Un monedero que se abría con una sola mano y no dejaba caer el cambio era muy práctico.
Además, se convirtió en un clásico de la publicidad. Bancos, gasolineras, aseguradoras y ferreterías los regalaban con su nombre, logotipo o teléfono impresos, así que hoy es fácil encontrar versiones con marcas de otra época.
¿Todavía sirve?
Sí. Aunque los pagos digitales han reducido el uso de monedas, siguen siendo útiles para guardar monedas, fichas, púas de guitarra, tornillos pequeños, auriculares, cables cortos o llaves pequeñas, y evitar que se pierdan en el fondo de un bolso.
Hoy se aprecian también por su diseño nostálgico: colores vivos, gráficos publicitarios y un mecanismo que demuestra que los objetos sencillos pueden ser muy ingeniosos.
¿Tú habías visto alguno antes o también habrías jurado que era otra cosa?