Volver de un viaje y encontrar algo extraño en casa es de esas situaciones que nadie espera. Imagina regresar después de diez días y descubrir, pegada al marco de la ventana de la cocina, una masa de aspecto espumoso, color arena, con textura de espuma endurecida y bordes ondulados. No se mueve, no huele y parece formar parte de la madera. ¿Qué es? Aquí va la respuesta.
La respuesta: es la ooteca de una mantis religiosa
Lo que aparece en la ventana es una ooteca, la cápsula en la que una mantis religiosa deposita sus huevos. La hembra la produce con una sustancia espumosa que expulsa mientras pone los huevos. En cuestión de minutos, esa espuma se endurece y se convierte en una estructura firme, parecida a corcho o a espuma seca.
Suele medir entre dos y cuatro centímetros, aunque varía según la especie, y tiene un color que va del beige al marrón claro. Su superficie se ve estriada o en capas, como si fuera una pequeña masa horneada.
¿Por qué estaba en la ventana?
Las mantis buscan lugares elevados y protegidos para dejar sus huevos: ramas, tallos, cercas, muros y, también, marcos de ventanas y alféizares. Si una hembra entra por una rendija o por una ventana entreabierta, o llega desde una planta cercana, puede elegir un marco de madera por la misma razón que elige una rama: es firme, está resguardado de la lluvia y le da a los huevos un buen anclaje.
Es más común encontrarlas a finales del verano y durante el otoño, cuando las hembras ponen los huevos antes de que llegue el frío.
¿Cuántos huevos contiene?
Dentro de una sola ooteca puede haber desde unas decenas hasta varios cientos de huevos, según la especie. Están ordenados en capas dentro de la espuma, que además de proteger de los depredadores sirve como aislante contra los cambios de temperatura.
Cuando llega el calor de la primavera, o si la ooteca está en un lugar cálido, empiezan a salir las ninfas. Son diminutas, de apenas unos milímetros, y se parecen a mantis adultas en miniatura. Salen casi todas al mismo tiempo, colgadas de hilos finos, y después se dispersan.
¿Es peligrosa?
No. Las mantis religiosas no pican, no transmiten enfermedades a las personas y no dañan la madera ni los muebles. Al contrario: son depredadoras de insectos y pueden ayudar a controlar moscas, mosquitos y otras plagas pequeñas.
Lo único que puede resultar sorprendente es que, si la ooteca queda en un lugar con calefacción o muy cálido, las ninfas podrían nacer antes de tiempo y encontrarse dentro de la casa sin alimento suficiente.
¿Cómo distinguirla de otras cosas?
- Huevos de araña: suelen estar envueltos en seda blanca o amarillenta, con aspecto de bolita de algodón. La ooteca de mantis es espumosa y rígida.
- Ooteca de cucaracha: es más pequeña, de forma alargada, como una cápsula oscura con bordes marcados.
- Nido de avispa del barro: está hecho de barro seco y tiene agujeros de salida; la ooteca no.
Qué hacer si la encuentras
- No la aplastes ni la raspes con fuerza. Los huevos se dañarían y no tiene sentido eliminarlos si no hay un problema real.
- Si quieres conservarla, déjala donde está hasta la primavera y mantén la ventana ligeramente ventilada para que las ninfas puedan salir al exterior.
- Si prefieres moverla, córtala con cuidado junto con un trozo de la rama o del soporte, y colócala en una planta exterior, protegida de la lluvia directa.
- Si no te gusta tenerla dentro, retírala con una espátula y llévala al jardín, a un arbusto o a una cerca.
Un misterio que resulta fascinante
Lo que a primera vista parecía una amenaza resulta ser el comienzo de decenas de pequeños cazadores. Si ves una en tu casa, no hay motivo para alarmarte: es un recordatorio de que la naturaleza elige a veces los lugares más inesperados para empezar una nueva generación.