¿Por qué las monedas tienen ranuras en los bordes?

Seguramente has tenido en tus manos un dime o un quarter cientos de veces: los usaste en parquímetros, en máquinas expendedoras o incluso para echar a suerte una decisión. Pero, ¿alguna vez notaste esas pequeñas ranuras que rodean sus bordes?
Lejos de ser un simple detalle estético, estas marcas guardan una historia de más de 300 años que une economía, ciencia y medidas de seguridad.

El problema del “clipping”

En el siglo XVII, cuando las monedas se fabricaban con metales preciosos como la plata, surgió un fraude muy común: el coin clipping. Consistía en raspar pequeñas cantidades de metal de los bordes de las monedas.
El material extraído se acumulaba y luego se fundía en lingotes, mientras las monedas “mutiladas” seguían en circulación con su valor completo. Aunque difícil de detectar en pequeñas cantidades, el fraude a gran escala afectaba la confianza en la moneda y la estabilidad de la economía.

La solución de Isaac Newton

En 1696, Isaac Newton fue nombrado responsable de la Casa de la Moneda de Inglaterra. Entre sus tareas estaba terminar con el clipping. Su idea fue simple y brillante: incorporar ranhuras regulares en los bordes de las monedas.
De esa manera, cualquier intento de raspado se notaba de inmediato, ya que las marcas quedaban desfiguradas. Como la tecnología de la época no podía reproducir con exactitud ese trabajo, la medida resultó muy efectiva. Fue uno de los primeros sistemas de seguridad contra la falsificación, y su éxito fue tal que sigue vigente.

Por qué algunas monedas aún tienen ranuras

Hoy en día, las monedas ya no se fabrican en plata ni oro, sino con aleaciones de bajo costo. Aun así, en Estados Unidos los dimes, quarters y half-dollars conservan bordes serrilhados por tres motivos principales:

  • Seguridad: las ranuras dificultan la falsificación y permiten que máquinas y bancos reconozcan la moneda por su textura y número de marcas.

  • Accesibilidad: para personas ciegas o con baja visión, la textura diferenciada es clave para distinguir monedas. Pennies y nickels tienen bordes lisos, mientras que dimes y quarters presentan ranuras.

  • Tradición: los bordes serrilhados forman parte de la identidad de estas monedas, influyen en su sonido, en cómo ruedan y en la percepción de valor.

¿Y qué pasa con los pennies y nickels?

A diferencia de otras monedas, los pennies y nickels nunca estuvieron hechos de metales preciosos. Por eso, al no haber riesgo de raspado, se mantuvieron con bordes lisos.

Un detalle que hizo historia

Lo que empezó como una solución ingeniosa para proteger la economía en el siglo XVII se convirtió en un legado. Hoy, los bordes con ranuras siguen siendo símbolo de seguridad, accesibilidad y tradición.


Consejos y recomendaciones

  • Observa las monedas que usas a diario: cada detalle puede esconder una historia.

  • Si coleccionas monedas antiguas, presta atención a las diferencias en sus bordes; pueden revelar mucho sobre su origen.

  • Valora la importancia de pequeños gestos de diseño que, aunque parezcan mínimos, han marcado la historia económica mundial.