Pollo al albañil: receta tradicional mexicana paso a paso

El pollo al albañil es uno de esos platillos que conquistan paladares en cualquier mesa. De origen mexicano y muy popular en los ranchos del centro del país, esta preparación combina la suavidad del pollo con una salsa intensa a base de tomate verde, jitomate y chile chipotle. Su sabor profundo, ligeramente ahumado y picante, lo convierte en una opción ideal para comidas familiares, reuniones con amigos o incluso para preparar en grandes cantidades cuando se espera a muchos comensales.

Lo mejor de esta receta es que no requiere ingredientes complicados ni técnicas avanzadas. Con productos básicos que se consiguen en cualquier mercado, podés lograr un platillo que recuerda al auténtico sabor del campo mexicano. A continuación, te compartimos la receta completa para entre 8 y 10 personas, perfecta para disfrutar acompañada de arroz, frijoles o tortillas recién hechas.

Ingredientes para preparar pollo al albañil

Para esta receta vas a necesitar ingredientes frescos y de buena calidad. La cantidad está pensada para servir a entre 8 y 10 personas, pero podés ajustarla según las porciones que necesités.

  • 12 muslos de pollo
  • 12 tomates verdes (tomatillos)
  • 2 jitomates medianos maduros
  • 4 cucharadas de chile chipotle en adobo
  • 5 dientes de ajo
  • 3 hojas de laurel
  • 1 cebolla mediana
  • Sal y pimienta al gusto
  • Aceite vegetal para freír
  • Caldo de pollo o agua (cantidad necesaria)

Preparación paso a paso

El secreto de este platillo está en la calidad de la salsa y en sellar bien el pollo antes de incorporarlo al guiso. A continuación te explicamos el procedimiento detallado para que el resultado sea jugoso, sabroso y con la consistencia ideal.

1. Preparar el pollo

Comenzá lavando muy bien los muslos de pollo y secándolos con papel absorbente. Sazonalos con sal y pimienta al gusto. En una sartén u olla amplia, calentá un poco de aceite y dorá los muslos por ambos lados hasta que tomen un color dorado parejo. Este paso es fundamental porque le aporta sabor y ayuda a conservar los jugos del pollo. Una vez sellados, retiralos y reservalos.

2. Cocer los tomates

En una olla con agua, colocá los tomates verdes, los jitomates, dos dientes de ajo y un trozo de cebolla. Cocinalos durante unos 10 a 12 minutos, hasta que los tomates cambien de color y estén blandos. Este proceso permite que los sabores se concentren y la salsa resulte mucho más rica.

3. Licuar la salsa

Pasá los tomates cocidos al vaso de la licuadora junto con el chile chipotle en adobo, los tres dientes de ajo restantes y un poco del agua de cocción. Licuá hasta obtener una mezcla homogénea. Si preferís una salsa más picante, podés añadir más chipotle; si te gusta suave, reducí la cantidad. Probá y ajustá la sal según tu preferencia.

4. Cocinar el guiso

En la misma olla donde doraste el pollo, retirá el exceso de aceite y vertí la salsa licuada. Cocinala a fuego medio durante unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando para que no se pegue. Agregá las hojas de laurel y dejá que la salsa hierva ligeramente.

5. Incorporar el pollo

Añadí los muslos de pollo sellados a la salsa y, si fuera necesario, completá con un poco de caldo de pollo o agua para que el pollo quede semicubierto. Tapá la olla y dejá cocinar a fuego bajo durante 25 a 30 minutos. Remové ocasionalmente y comprobá que el pollo esté completamente cocido y bien impregnado del sabor de la salsa.

Consejos para un mejor resultado

  • Sellado del pollo: no te saltés este paso, ya que aporta sabor y textura al platillo final.
  • Punto de picante: el chipotle puede variar en intensidad, por lo que es mejor ir agregando poco a poco.
  • Consistencia de la salsa: si querés una salsa más espesa, dejala reducir destapada los últimos minutos de cocción.
  • Acompañamientos: este platillo combina muy bien con arroz blanco, frijoles refritos, nopales asados o tortillas de maíz calientes.

Sugerencias para servir

El pollo al albañil se sirve caliente, bañado en abundante salsa y acompañado de los guarniciones que más te gusten. Podés decorar el platillo con cilantro fresco picado, rodajas de cebolla morada o un poco de queso fresco desmoronado. También resulta excelente como relleno para tacos o tortas al día siguiente, ya que su sabor se intensifica con el reposo.

Esta receta tradicional es una excelente opción para quienes buscan platillos caseros, económicos y con identidad. Animate a prepararla en tu próxima reunión familiar y descubrí por qué se ha convertido en un clásico de la cocina mexicana.