Mantener el hogar libre de moscas y mosquitos no solo mejora la comodidad, sino también la salud de la familia. Estos insectos pueden transmitir enfermedades, arruinar momentos de descanso y hasta alterar la calidad del sueño.
Pero además de ahuyentarlos, es posible hacerlo con un toque extra: perfumar los ambientes de manera agradable y duradera.
Cómo preparar este ambientador casero
Un ambientador casero, económico y fácil de preparar, puede convertirse en el aliado perfecto para mantener tu casa fresca, aromática y libre de visitantes indeseados.
Vas a necesitar:
-
100 ml de agua
-
150 ml de alcohol etílico
-
100 a 150 ml de suavizante para ropa (preferentemente concentrado, con aroma duradero)
-
Un puñado de clavo de olor
-
Una botella plástica con tapa
-
Una jarra o recipiente para mezclar
-
3 brochettes de madera (también sirven palitos de helado o varillas de bambú)
-
Una cuchara
Procedimiento paso a paso
-
Mezcla los líquidos
En una jarra coloca el agua, el alcohol etílico y el suavizante. Remueve bien con una cuchara hasta que los ingredientes se integren por completo. -
Agrega el clavo de olor
Incorpora un puñado de clavos de olor. No solo reforzarán la fragancia, sino que también actúan como un potente repelente natural contra moscas y mosquitos. -
Trasvasa a la botella
Vierte la mezcla en la botella plástica y asegúrate de cerrarla bien con su tapa. -
Coloca las varillas
Inserta los brochettes o palitos de bambú dentro de la botella, dejando que absorban la mezcla y la difundan en el aire. -
Ubicación estratégica
Coloca el ambientador en lugares donde suelen aparecer los insectos: cerca de ventanas, en la cocina, el comedor o incluso en dormitorios.
Consejos prácticos
-
Refuerza el aroma: cada 2 o 3 días, da vuelta las varillas para intensificar la fragancia en el ambiente.
-
Personaliza tu fragancia: podés combinar suavizantes de distintos aromas o añadir unas gotas de aceite esencial de lavanda, eucalipto o citronela para potenciar el efecto repelente.
-
Duración: esta preparación puede rendir entre 2 y 3 semanas, dependiendo del tamaño del ambiente y de la frecuencia con que se dé vuelta las varillas.
-
Botella de vidrio: si tenés una, mejorará la estética y ayudará a conservar mejor la mezcla.