Llegas al hotel, dejas la maleta y lo primero que ves junto al lavabo es un vaso de cristal impecable, a veces cubierto con una tapita de papel o una bolsita transparente. Todo indica que está limpio. Sin embargo, quienes trabajan en el sector coinciden en algo: esa apariencia de limpieza no siempre garantiza que lo esté. Antes de servirte agua en ese vaso, conviene saber lo que se comenta entre el personal y lo que dicen los especialistas en higiene.
El hábito que casi nadie cuestiona
Usar los vasos de la habitación es una costumbre automática. Los dejamos en el baño, los llenamos con agua del grifo y hasta los usamos para enjuagarnos la boca. Pocas veces nos preguntamos cómo se limpiaron, con qué y en qué momento. En un hotel con muchas habitaciones, el personal de limpieza tiene poco tiempo para cada cuarto, y ese apuro es el origen del problema.
Qué cuentan los testimonios del personal
En distintos países se han publicado reportajes y testimonios de empleados de limpieza que describen prácticas poco higiénicas. La más repetida es la de pasar un paño, a veces el mismo que se usó en otras superficies del baño, por el interior de los vasos para «sacarles brillo» en lugar de lavarlos con agua caliente y detergente. Estas historias no significan que todos los hoteles actúen así, pero sí muestran que el riesgo es real cuando faltan protocolos claros o tiempo para cumplirlos.
Por qué un vaso mal limpio es un problema
Un vaso que solo se seca con un paño no queda desinfectado. Si ese paño tuvo contacto con otras superficies, puede trasladar bacterias, restos de saliva o de productos de limpieza al borde del vaso, justo donde apoyas la boca. Además, la humedad que queda dentro favorece que los microorganismos se mantengan. En la mayoría de los casos no pasará nada, pero en personas con defensas bajas, niños pequeños o adultos mayores el riesgo de una molestia digestiva es mayor.
No todos los hoteles son iguales
Muchos establecimientos cuentan con lavavajillas industriales, vasos descartables o vasos sellados individualmente, y capacitan a su personal con estándares estrictos. Si el vaso viene envuelto en una bolsita o un film bien cerrado, es una buena señal. Lo que debe hacerte dudar es el vaso «suelto», sin ningún sello, que no sabes cuándo ni cómo se limpió.
Cómo protegerte sin complicarte
- Pide vasos sellados o descartables en la recepción. Casi todos los hoteles pueden proporcionarlos.
- Lávalo tú mismo. Con jabón líquido y agua caliente, frótalo por dentro y por fuera, enjuágalo bien y déjalo secar boca abajo, sin usar toallas de la habitación.
- Lleva tu propio vaso o botella reutilizable en la maleta. Pesa poco y te resuelve el problema.
- Bebe directamente de botellas selladas de agua cuando sea posible.
- Evita usar el vaso para otros fines, como lavarte los dientes, si no estás seguro de su limpieza.
Otros objetos de la habitación para mirar con cuidado
Los vasos no son los únicos. Los estudios de microbiología ambiental en habitaciones de hotel han señalado que las superficies que más gente toca, como el control remoto del televisor, los interruptores de luz, el teléfono, las manijas y el borde del escritorio, suelen acumular más microorganismos que el propio inodoro. Un paño desinfectante o un poco de gel antibacterial en estos puntos es una precaución sencilla, sobre todo al llegar.
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.