Lo ves en camiones, sobres y cajas desde hace décadas. Y sin embargo, mucha gente lo descubre recién de adulta: en el logo de FedEx hay una flecha blanca escondida entre la «E» y la «x».
Dónde está la flecha
No hay que buscar un dibujo aparte. La flecha se forma con el espacio en blanco que queda entre la «E» mayúscula y la «x» minúscula. Una vez que la ves, ya no puedes dejar de verla, y resulta difícil creer que no la habías notado antes.
Quién la diseñó y cuándo
El logo fue creado en 1994 por Lindon Leader, director de diseño senior de la agencia Landor Associates, para Federal Express, que entonces ampliaba su servicio internacional y quería una marca más breve y reconocible.
Un descubrimiento casi accidental
Según el propio diseñador, la flecha apareció cuando comenzó a probar combinaciones de letras: al colocar una «x» minúscula junto a la «E» mayúscula notó que entre ambas se insinuaba una forma de flecha. Entonces dibujó sus propias letras, tomando elementos de las tipografías Univers 67 y Futura Bold, y ajustó la «x» para que ese efecto quedara limpio y perfecto.
La flecha transmite velocidad, precisión y avance, justo los valores que una empresa de envíos quiere comunicar. Y lo hace sin que nadie se lo diga al espectador.
¿Qué es el espacio negativo?
El truco se llama espacio negativo: usar el área vacía alrededor de las formas para crear un segundo significado. Es una de las técnicas más admiradas del diseño gráfico, y el logo de FedEx es citado con frecuencia como uno de los mejores ejemplos del mundo. Incluso aparece en listas de diseños que marcaron la era moderna.
Otros logos con mensajes escondidos
- Amazon: la sonrisa debajo del nombre va de la «a» a la «z», como si todo se pudiera encontrar allí.
- Toblerone: en la montaña de la imagen se distingue la silueta de un oso, símbolo de la ciudad de Berna.
- Baskin-Robbins: el «31» está formado por partes de las letras «B» y «R», en referencia a sus 31 sabores.
Una lección de observación
Lo más curioso es que este tipo de detalles pasa desapercibido justamente porque lo vemos todos los días. Nuestro cerebro reconoce el conjunto y deja de mirar las partes. La próxima vez que veas un logo conocido, detente unos segundos: quizá haya un mensaje esperando que alguien lo descubra.