La historia de Kaylee Muthart: la joven que perdió la visión durante un episodio psicótico y hoy inspira a otros

Advertencia: este artículo contiene información que algunos lectores podrían encontrar perturbadora.

La historia de Kaylee Muthart conmocionó al mundo en 2018, cuando un episodio psicótico provocado por el consumo de metanfetamina la llevó a lesionarse los ojos de manera irreversible. Hoy, años después de aquel suceso, la joven estadounidense utiliza sus redes sociales para hablar abiertamente sobre su recuperación, su fe y las consecuencias de la adicción, con la esperanza de que su testimonio evite que otros atraviesen una tragedia similar.

Un episodio que cambió su vida para siempre

En 2018, Kaylee tenía 20 años y era estudiante. Atravesaba un momento particularmente difícil: se recuperaba de una crisis emocional y acababa de terminar una relación sentimental turbulenta. Bajo el efecto de las drogas y en medio de alucinaciones, llegó a convencerse de que debía «arreglar el mundo».

Ese estado mental derivó en un episodio psicótico frente a una iglesia en Carolina del Sur, Estados Unidos. Allí, en medio de la crisis, Kaylee se arrancó los ojos con sus propias manos. Un pastor de la congregación la escuchó gritar «quiero ver la luz» y corrió a auxiliarla. Para ese momento, según relató la joven, ella ya sostenía sus globos oculares entre los dedos.

Fue trasladada de urgencia a un hospital, donde los médicos debieron retirar los restos de sus ojos y preparar las cuencas para el uso posterior de prótesis. Al mismo tiempo, comenzó a recibir atención psiquiátrica especializada.

El recuerdo borroso de una tragedia

En declaraciones a la revista People, Kaylee explicó que sus recuerdos de aquel día son confusos debido a las alucinaciones que experimentaba en ese momento. «Pensé que tenía que sacarme los ojos para sobrevivir y salvar al mundo», relató.

El proceso de recuperación fue largo y complejo. La joven completó un programa de internación de un mes para tratar su adicción a las drogas y luego ingresó a una escuela para personas ciegas, donde aprendió a adaptarse a su nueva realidad. En 2020 recibió su primer par de prótesis oculares.

Una madre que habla de la segunda oportunidad

Casi un año después del suceso, Katy Tompkins, madre de Kaylee, aseguró que su hija había recibido «una segunda oportunidad». «Mental y físicamente Kaylee ha avanzado mucho. Vamos día a día, pero cada uno de sus días es mejor», explicó.

Tompkins también destacó el cambio de mentalidad de su hija: «Sus pensamientos están muy orientados a metas y ahora comprende por completo su camino. Parte de ese camino es ayudar a otras personas contando su historia».

Su mensaje en redes sociales

A comienzos de este año, Kaylee compartió una reflexión que rápidamente se viralizó en TikTok. La joven confesó que nunca imaginó convertirse en el tipo de persona que se menciona como ejemplo en las clases de salud escolares.

Todo comenzó cuando una usuaria le comentó en uno de sus videos en febrero: «Hoy aprendimos sobre tu historia en la clase de salud. Me alegra mucho que hayas podido recuperarte».

El mensaje conmovió profundamente a Kaylee, quien respondió: «Vaya, no sabía que se estuviera compartiendo en las clases de salud, eso realmente me impactó de una manera muy fuerte. Gracias por avisarme y gracias por tus palabras amables y positivas».

La joven agregó: «Recuerdo haber estado yo misma sentada en una clase de salud y nunca pensé que sería de quien hablaran a los demás. La vida da muchos giros inesperados y Dios pone sus manos sobre todos nosotros durante todo el proceso».

De víctima a voz de advertencia

Durante el último año, Kaylee ha publicado numerosos videos en los que reflexiona sobre su trayectoria personal. «Me saqué los ojos estando bajo los efectos de la metanfetamina y por fin estoy aquí para compartir mi historia», dijo en una de sus publicaciones.

Su relato se ha convertido en una advertencia poderosa sobre los peligros del consumo de drogas y la importancia de atender la salud mental a tiempo. La joven ha encontrado en la fe, la familia y la difusión de su experiencia una manera de darle sentido a lo vivido.

Dónde buscar ayuda

Casos como el de Kaylee reflejan la importancia de contar con apoyo profesional cuando existen problemas de consumo de sustancias o crisis de salud mental. Si tú o alguien cercano necesita orientación, es fundamental acudir a servicios especializados en tu país. Muchas naciones cuentan con líneas telefónicas gratuitas y confidenciales dedicadas a la atención de adicciones y emergencias emocionales.

La historia de Kaylee Muthart demuestra que, incluso después de vivir una tragedia devastadora, es posible reconstruirse y transformar el dolor en un mensaje de esperanza para otros. Su testimonio se ha convertido en un recordatorio de que pedir ayuda a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y una pérdida irreparable.