El requesón, también conocido en muchos países como queso cottage o ricota fresca, se ha convertido en uno de los alimentos favoritos de quienes buscan cuidar su salud, perder peso o aumentar masa muscular. Pero… ¿realmente es tan bueno como dicen? ¿Qué ocurre en tu cuerpo si lo consumes todos los días?
La realidad es que este alimento tiene muchísimas ventajas, aunque también existen errores muy comunes al elegirlo y consumirlo. Y si no prestas atención a ciertos detalles, podrías estar arruinando gran parte de sus beneficios.
Un alimento antiguo que hoy vuelve a estar de moda
El requesón existe desde hace miles de años. Desde que el ser humano comenzó a almacenar leche y descubrir nuevas formas de conservarla, este producto se convirtió en una fuente importante de nutrición.
Hoy volvió a ganar popularidad gracias a las dietas altas en proteína, los planes para adelgazar y la alimentación fitness. Pero más allá de las modas, lo cierto es que tiene una composición nutricional muy interesante.
Es bajo en calorías, rico en proteínas y aporta minerales fundamentales para el cuerpo.
Una de las mejores fuentes de proteína
Uno de los mayores beneficios del requesón es su enorme aporte proteico.
Dependiendo del tipo, puede ofrecer una gran cantidad de proteína con muy pocas calorías. Por ejemplo:
- Versiones bajas en grasa: alrededor de 90 a 120 calorías cada 100 gramos.
- Versiones más cremosas: aproximadamente 160 a 180 calorías.
Eso lo convierte en un alimento muy saciante y útil para quienes desean controlar el apetito.
Además, contiene proteínas de alta calidad con aminoácidos esenciales, especialmente leucina, una sustancia muy importante para mantener y construir masa muscular.
Después de los 40 años, las proteínas se vuelven todavía más importantes
A medida que envejecemos, el cuerpo pierde masa muscular de forma natural.
Muchas personas notan que después de los 40 o 50 años tienen menos fuerza, más cansancio y mayor dificultad para mantenerse activas. Esto ocurre porque los músculos comienzan a deteriorarse lentamente si no se estimulan con movimiento y buena alimentación.
Por eso, consumir suficiente proteína es clave.
Los músculos no solo sirven para verse bien físicamente. También ayudan a:
- Mantener el metabolismo activo.
- Mejorar el equilibrio y la movilidad.
- Reducir el riesgo de caídas y fracturas.
- Proteger la salud metabólica.
- Ayudar al control de la glucosa y la presión arterial.
Y el requesón puede ser un gran aliado para cubrir esa necesidad diaria de proteína de forma práctica y económica.
Ayuda a controlar el hambre
Otro punto fuerte del requesón es que contiene caseína, una proteína de digestión lenta.
Eso significa que produce saciedad durante más tiempo y ayuda a evitar el hambre constante.
Muchas personas lo consumen por la noche porque ayuda a mantenerse satisfechas sin necesidad de comer alimentos ultraprocesados o snacks altos en calorías.
Combinado con frutas, semillas o yogur natural, puede transformarse en una comida muy completa y equilibrada.
El calcio: mucho más que huesos fuertes
Cuando se habla del calcio, la mayoría piensa inmediatamente en huesos y dientes. Pero este mineral cumple muchas más funciones.
El calcio participa en:
- La transmisión de impulsos nerviosos.
- El funcionamiento muscular.
- La actividad cerebral.
- La contracción del corazón.
- El equilibrio del sistema nervioso.
Por eso mantener niveles adecuados es tan importante.
Consumir entre 100 y 150 gramos de requesón al día puede ayudar considerablemente a cubrir las necesidades de calcio, especialmente si además llevas una alimentación equilibrada.
¿Cuál es mejor: descremado o entero?
Durante muchos años se creyó que solo había que consumir productos descremados. Hoy se sabe que no necesariamente es así.
La elección depende de tus objetivos y de tus gustos.
- Si buscas perder peso, puede convenirte una versión baja en grasa.
- Si simplemente quieres comer saludable y te gusta más el sabor del requesón entero, también puede formar parte de una alimentación equilibrada.
Lo importante es controlar las cantidades y no excederse con las grasas animales en general.
Porque aunque el requesón es saludable, consumir grandes cantidades junto con crema, azúcar o productos ultraprocesados puede aumentar el exceso de calorías y grasas saturadas.
El gran error que muchas personas cometen
Uno de los errores más frecuentes es comprar “postres lácteos” o versiones saborizadas pensando que son iguales al requesón natural.
Muchos de esos productos contienen:
- Azúcar agregada.
- Jarabes.
- Conservantes.
- Exceso de sodio.
- Aromatizantes.
Y terminan siendo mucho menos saludables.
La mejor opción suele ser elegir requesón natural y agregar tú mismo frutas, semillas, miel o un poco de mermelada si deseas darle sabor.
Así puedes controlar exactamente cuánto azúcar consumes.
¿Es verdad que el requesón “engorda” por el insulin?
Existe un mito muy repetido en internet que asegura que algunos alimentos impiden adelgazar porque “generan mucha insulina”.
Pero la realidad es mucho más compleja.
El aumento de peso depende principalmente del exceso de calorías sostenido en el tiempo, no de un alimento aislado.
El requesón puede formar parte perfectamente de una dieta para adelgazar gracias a su capacidad para generar saciedad y aportar proteínas.
¿Demasiada proteína daña los riñones?
Otro mito muy conocido.
En personas sanas, consumir suficiente proteína no destruye los riñones.
El problema aparece únicamente cuando ya existen enfermedades renales diagnosticadas y el médico indica restricciones específicas.
De hecho, muchas personas activas consumen cantidades elevadas de proteína sin problemas, siempre que mantengan una alimentación equilibrada e hidratación adecuada.
Eso sí: si toda tu dieta se basa únicamente en proteína y descuidas la fibra, pueden aparecer molestias digestivas o estreñimiento.
Por eso el equilibrio sigue siendo fundamental.
Atención con la sal
Algo que muchos no revisan es el sodio.
Algunas marcas contienen bastante sal, especialmente las versiones procesadas o saborizadas.
Esto puede ser un problema para personas con presión alta o enfermedades cardiovasculares.
Por eso vale la pena leer las etiquetas y elegir opciones más naturales y con menos sodio.
¿Qué pasa con las hormonas y los lácteos?
En internet circulan muchos temores relacionados con hormonas en la leche y los derivados lácteos.
Sin embargo, los controles alimentarios en la mayoría de los productos industrializados son muy estrictos.
Además, muchas de las sustancias que generan miedo simplemente son degradadas durante la digestión y no actúan como la gente imagina.
Por eso no hay evidencia sólida de que consumir requesón normal y de buena calidad cause alteraciones hormonales en personas sanas.
¿El de cabra es mejor que el de vaca?
Algunas personas creen que los productos de cabra son completamente hipoalergénicos, pero no siempre es así.
La diferencia principal suele estar en el sabor y la textura.
Si alguien tiene alergia real a las proteínas de la leche, debe consultar con un profesional antes de probar alternativas, porque podrían generar reacciones similares.
Las mejores combinaciones para aprovechar sus beneficios
El requesón funciona mucho mejor cuando se acompaña con alimentos ricos en fibra.
Algunas combinaciones recomendadas son:
- Requesón con frutos rojos.
- Requesón con semillas de chía.
- Requesón con nueces.
- Requesón con avena.
- Requesón con yogur griego natural.
- Requesón con frutas frescas.
Estas mezclas ayudan a mejorar la saciedad, favorecen la digestión y aportan nutrientes muy importantes para el organismo.
Consejos y recomendaciones
- Elige versiones naturales y sin azúcar agregada.
- Revisa siempre el contenido de sodio en la etiqueta.
- Combínalo con frutas o semillas para añadir fibra.
- No bases toda tu alimentación únicamente en lácteos.
- Ajusta el porcentaje de grasa según tus objetivos y preferencias.
- Mantén actividad física regularmente para aprovechar mejor las proteínas.
- Si tienes enfermedades renales, hipertensión o intolerancias, consulta con un profesional antes de hacer cambios importantes en tu dieta.
El requesón puede ser un excelente alimento para la salud cuando se consume de forma equilibrada. Aporta proteínas de calidad, calcio y mucha saciedad con relativamente pocas calorías. La clave no está solo en comerlo, sino en elegir buenas versiones, controlar las cantidades y acompañarlo con una alimentación variada y saludable.