A veces, los hallazgos más curiosos aparecen en los lugares más cotidianos. Mientras regábamos las plantas del jardín, nos encontramos con un pequeño objeto marrón pegado a una hoja que nos dejó completamente desconcertados.
Tenía forma de insecto, patas con garfios y una grieta abierta en la espalda. Parecía algo vivo, pero no se movía. Mi esposo lo levantó con cuidado usando un pañuelo de papel y durante más de veinte minutos intentamos averiguar de qué se trataba.
Las primeras hipótesis
- Un insecto muerto.
- Una especie de escarabajo desconocida.
- Algún parásito de las plantas.
- Un capullo o crisálida.
Observándolo más de cerca
Al acercarlo a la luz notamos que estaba completamente hueco, que era translúcido y que conservaba hasta los detalles de las patas y los ojos. Eso nos dio la pista clave: no era un animal, sino algo que un animal había dejado atrás.
La respuesta: la muda de una cigarra
Lo que encontramos era una exuvia de cigarra, es decir, la cáscara vacía que deja la ninfa cuando se transforma en adulta.
Las cigarras pasan la mayor parte de su vida bajo tierra, alimentándose de la savia de las raíces. Según la especie, ese periodo puede durar desde un par de años hasta más de diez. Cuando llega el momento, la ninfa sale a la superficie, trepa a un árbol o a una planta y se aferra con fuerza.
Entonces su caparazón se abre por la espalda y el insecto adulto sale, con las alas todavía blandas y plegadas. Después de unas horas, las alas se endurecen y la cigarra puede volar. Lo único que queda es la cáscara vacía, que sigue aferrada a la planta durante semanas.
¿Es peligrosa?
No. La exuvia es solo una cáscara vacía y no representa ningún riesgo. Las cigarras tampoco pican ni transmiten enfermedades. Su presencia, de hecho, indica que el suelo del jardín está sano.
Cómo reconocer una exuvia de cigarra
- Color marrón claro, translúcido y quebradizo.
- Una grieta abierta en la parte superior de la espalda.
- Patas delanteras fuertes, adaptadas para cavar.
- Suele encontrarse pegada a troncos, hojas o muros.
Lo que comenzó como un susto terminó siendo una pequeña lección sobre uno de los procesos más asombrosos de la naturaleza.