Eduardo Costantini en el centro de una disputa familiar: su exesposa Teresa denuncia que quiere quitarle el apellido

El mundo empresarial y social argentino vuelve a posar la mirada sobre Eduardo Costantini, uno de los hombres más acaudalados del país, esta vez no por sus negocios millonarios ni por su faceta como coleccionista de arte, sino por un conflicto familiar que tomó estado público a raíz de un fuerte descargo de su exesposa, Teresa Costantini.

Quién es Eduardo Costantini, el magnate detrás de la polémica

Costantini, próximo a cumplir 80 años, es una figura central del empresariado argentino. La revista Forbes lo ubica de manera recurrente entre las personas más ricas de la Argentina y dentro del listado de las mayores fortunas del mundo. Su patrimonio se estima entre 1.300 y 1.500 millones de dólares, según la coyuntura económica y la marcha de sus negocios.

Es el fundador del grupo Consultatio, un conglomerado de empresas con presencia en el rubro inmobiliario, financiero y de servicios. Entre sus emprendimientos más reconocidos figura Nordelta, el desarrollo urbanístico privado más grande y emblemático de la Argentina, levantado sobre terrenos inundables que muchos consideraban inviables.

Su pasión por el arte lo llevó, además, a fundar el MALBA, el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, ubicado en el exclusivo Barrio Parque de la capital argentina y considerado uno de los espacios culturales más importantes de la región.

Su vida sentimental: del extenso matrimonio con Teresa al presente con Elina Fernández

En el plano personal, Costantini estuvo casado durante cerca de tres décadas con Teresa Costantini, reconocida en el ámbito cultural por su trabajo como actriz, directora, guionista y escritora. De esa unión nacieron cinco hijos: María Teresa, Mariana, María Soledad, Eduardo y Tomás.

Tras el divorcio, el empresario rehízo su vida sentimental junto a la exmodelo Elina Fernández, con quien actualmente convive. La diferencia de edad entre ambos —44 años— generó debate público desde el inicio del romance, pero la pareja se mantuvo firme frente a las críticas. En enero de 2025 ampliaron la familia con la llegada de su primer hijo en común, llamado Khalo Milagro.

El reclamo público de Teresa Costantini

El conflicto estalló cuando Teresa Costantini decidió romper el silencio mediante un extenso mensaje publicado en sus redes sociales, titulado «El nombre que no se puede borrar». En el texto, la artista denuncia que enfrenta dos acciones impulsadas por su exmarido: una en el ámbito judicial, para impedir que continúe usando el apellido Costantini, y otra ante el tribunal eclesiástico, con el objetivo de anular el matrimonio religioso alegando supuesta «falta de madurez» al momento de contraer enlace.

En su descargo, Teresa hizo referencia al llamado «efecto Streisand», fenómeno por el cual el intento de ocultar o suprimir una información termina amplificando su difusión. La cita no fue casual: la exesposa del empresario consideró que el reclamo legal en su contra solo servirá para dar mayor visibilidad a su identidad y trayectoria.

Entre los puntos centrales de su mensaje, destacó:

  • Que tiene 76 años y cuatro décadas de carrera artística firmada con el apellido en cuestión.
  • Que el matrimonio duró 28 años y que tuvieron cinco hijos en común.
  • Que incluso renovaron votos al cumplir las bodas de plata.
  • Que han pasado 30 años desde el divorcio, lo que vuelve, según sus palabras, «incomprensible» la actual ofensiva legal.

La artista también señaló que circula una carta en la que relata su historia personal y los motivos por los cuales decidió pronunciarse públicamente, algo que describió como poco habitual en ella. Aseguró que el efecto de las acciones en su contra resulta contraproducente, ya que más personas conocen ahora su identidad y su obra.

Las repercusiones del escándalo

El tema rápidamente trascendió las redes sociales y abrió un debate sobre los derechos al uso del apellido marital tras divorcios prolongados, especialmente cuando esa firma constituye una marca profesional consolidada. En el caso de Teresa Costantini, el apellido aparece en créditos de películas, libros, guiones y obras teatrales producidas a lo largo de su carrera.

En distintos espacios de conversación digital comenzó a especularse sobre la posible influencia de la actual pareja del empresario en estas decisiones legales, aunque hasta el momento no existen declaraciones públicas por parte de Eduardo Costantini ni de Elina Fernández que confirmen o desmientan esas versiones.

Lo cierto es que el conflicto expone una tensión que excede lo privado: la disputa por un nombre que, para una de las partes, representa décadas de identidad profesional y, para la otra, parece haberse convertido en un asunto pendiente del pasado. Mientras tanto, la opinión pública sigue de cerca cada novedad de un caso que combina fortuna, arte, vida íntima y batallas judiciales en uno de los apellidos más reconocidos del empresariado argentino.