Cuidado con esta posición al dormir después de los 60

A partir de los 60 años, cambiar algunos hábitos al dormir puede marcar la diferencia entre un descanso reparador y uno que empeore nuestra salud.

Según fuentes de información saludable, muchas personas cometen errores sutiles que, con el tiempo, pueden tener consecuencias graves.

A continuación se detallan los 5 hábitos a tener en cuenta para ir a dormir y alcanzar un descanso placentero:

1. Dormir boca abajo

Esta posición puede parecer cómoda, pero fuerza la columna vertebral y el cuello, generando tensiones crónicas. Además, complica la respiración y el flujo sanguíneo, particularmente en personas mayores.

2. No utilizar soporte adecuado para la cabeza

El uso de una almohada demasiado gruesa o muy delgada puede desalinear el cuello. Esta fuente de información sobre la salud, menciona que una cuña de 4 pulgadas y almohadas gruesas podrían agravar problemas cervicales en el tiempo.

3. Mantener una posición inmóvil toda la noche

Dormir siempre en la misma postura —sin cambiar de posición— puede causar presión continua en ciertas zonas del cuerpo, empeorar la circulación y generar dolor muscular.

4. Evitar siestas y descanso diurno

Aunque dormir durante el día puede desorganizar el sueño nocturno en algunos casos, para muchos mayores de 60 años las siestas breves (menos de 30 minutos) son una estrategia fiable para recuperar energía sin afectar el descanso nocturno.

5. Descuido de la higiene del sueño

No mantener una rutina regular de sueño, cenar tarde, dejar luces encendidas o usar pantallas antes de dormir se asocian con peor calidad de sueño y mayor fragmentación nocturna. Esta mala higiene impacta especialmente en personas mayores.

¿Cuál es la posición de sueño más saludable?

Expertos médicos, como los de Mayo Clinic, recomiendan dormir de lado —sobre el costado—, ya que facilita un flujo sanguíneo adecuado, reduce la presión sobre los órganos y mejora la respiración, además de disminuir los ronquidos.
Colocar una almohada entre las rodillas al dormir de lado también ayuda a alinear la columna y aliviar tensión lumbar.

Recomendaciones prácticas tras los 60

A continuación, un resumen de medidas para evitar estos cinco hábitos nocivos y optimizar el descanso:

  • Evitar dormir boca abajo. Cambiar gradualmente a dormir de lado, preferiblemente con apoyo de almohadas para mantener la alineación.

  • Seleccionar una almohada adecuada. Idealmente, una de firmeza media que mantenga la cabeza alineada y evite tensiones cervicales.

  • Moverse ligeramente en la cama. Cambiar de postura ayuda a mejorar la circulación y evita sobrecargas musculares.

  • Incorporar siestas cortas si es necesario. Máximo 30 min, preferentemente antes de media tarde, para evitar interferencias en el sueño nocturno.

  • Fomentar buena higiene del sueño: acostarse y levantarse a la misma hora, evitar cenas copiosas y pantallas antes dormir, mantener el cuarto oscuro y tranquilo.

Beneficios para la salud

Adoptar estas prácticas no solo mejora la calidad del sueño, sino también beneficia la salud cardiovascular, la regulación hormonal, la consolidación de la memoria y la reparación de tejidos. Según la Fundación del Sueño, las personas mayores deberían dormir entre siete y ocho horas por noche para mantener la salud física y mental.

Tras los 60 años, pequeños ajustes al dormir son lo más conveniente para nuestra salud. ¡Dormir de lado, permitir movimientos durante la noche, incorporar siestas breves y mantener una rutina estable son estrategias clave para un descanso de calidad y un envejecimiento saludable!