Con 1 kg de harina puedes hacer esta receta que rinde hasta 40 unidades

Preparar pan casero puede parecer una tarea complicada, pero esta receta demuestra lo contrario: con ingredientes básicos y un poco de paciencia lograrás unas 40 unidades de panecillos suaves, aireados y de corteza dorada. Ideal para acompañar comidas, armar sándwiches o incluso preparar para visitas.

A continuación te explico paso a paso el proceso —y añadiré algunos consejos adicionales para que el resultado sea aún mejor.

Ingredientes

  • 500 ml de agua tibia

  • 250 ml de leche a temperatura ambiente

  • 10 g de levadura seca para pan (o 30 g de levadura fresca)

  • 40 ml de aceite (de girasol o de oliva suave)

  • 1 kg de harina de trigo común (0000)

  • 1 ½ cucharadita de sal (aproximadamente 8 g)

Para el dorado

  • 1 cucharada colmada de yogur natural (≈ 25 g)

  • 10 ml de aceite

Preparación

  1. En un bowl grande, mezcla el agua tibia, la leche, la levadura y el aceite. Si usas levadura fresca, disuélvela bien.

  2. Agrega la harina y la sal, procurando que la sal no entre en contacto directo con la levadura al principio. Mezcla con cuchara o espátula hasta que no haya partes secas restantes. La masa quedará pegajosa, lo cual es normal.

  3. Cubre el bowl y deja reposar hasta que la masa duplique su tamaño.

  4. Con la mano humedecida o ligeramente aceitada, toma un borde de la masa, estíralo suavemente y dóblalo hacia el centro. Gira el bol un cuarto de vuelta y repite este movimiento 8 a 10 veces (esto fortalece la masa sin necesidad de amasado intenso).

  5. Deja reposar 5 minutos y repite otra ronda de pliegues. Luego cubre nuevamente y deja leudar otra vez hasta que casi duplique su volumen. La masa estará lista cuando al presionar con un dedo la marca vuelva lentamente pero no desaparezca completamente.

  6. Vuelca la masa sobre la mesa ligeramente enharinada o aceitada, y divide en 40 porciones.

  7. Bolea cada porción rápidamente y colócalas sobre una bandeja previamente engrasada. Cubre con un paño limpio y deja reposar 30 minutos (esto evita que se encojan al darles forma).

  8. Precalienta el horno a 250 °C durante al menos 20 minutos para que esté bien caliente.

  9. Con los dedos apenas aceitados, presiona el centro de cada bolita hacia el borde, formando discos de aproximadamente 6 a 8 cm de diámetro y 1 cm de grosor. No los aplastes demasiado: deben conservar aire.

  10. Para el pincelado: mezcla el yogur con el aceite hasta que quede una emulsión uniforme. Pincela una capa fina sobre cada panecillo.

  11. Lleva la bandeja al horno bien caliente (250 °C) y hornea de 8 a 12 minutos, o hasta que los panes estén ligeramente dorados. El tiempo puede variar según tu horno y el grosor de las piezas.

  12. Retira del horno y coloca los panes sobre una rejilla durante 10 a 15 minutos. Al enfriar, la corteza se ablandará y quedará tierna y flexible.

  13. Si vas a repetir el proceso con varias bandejas, mantén las piezas que aún no van al horno bien cubiertas para evitar que se resequen.

Consejos adicionales para un mejor resultado

  • Temperatura del agua y la leche: Asegúrate de que el agua esté tibia (unos 35-40 °C) y la leche cercana a temperatura ambiente. Si está muy caliente, puede matar la levadura; si está muy fría, la levadura actuará lentamente.

  • Aceite en las manos o en la superficie: Como la masa es pegajosa, en lugar de añadir más harina que podría endurecerla, humedece o aceita tus manos y la superficie al bolear. Esto ayuda a mantener la elasticidad.

  • Control de la cocción: Cada horno es distinto. Si ves que los panes se doran muy rápido por encima pero quedan poco cocidos por dentro, reduce la temperatura a 230-240 °C tras los primeros minutos y continua la cocción ligeramente más tiempo.

 ¡Manos a la obra!