El cinturón de seguridad parece una de las partes más simples del auto, pero pequeños errores de uso pueden reducir su protección justo cuando más se necesita. No alcanza con abrocharlo: también importa cómo queda apoyado sobre el cuerpo, si está torcido y si permite moverse sin quedar flojo.
Revisarlo lleva apenas unos segundos antes de salir. Es una costumbre sencilla, útil para conductores y pasajeros, especialmente en viajes cortos, donde muchas personas se confían más de la cuenta.
La banda superior no debe quedar sobre el cuello
La parte diagonal del cinturón debe pasar por el centro del hombro y cruzar el pecho. Si queda demasiado cerca del cuello, puede molestar y hacer que la persona intente ponerla detrás de la espalda, algo que elimina buena parte de la protección.
En muchos autos se puede regular la altura del anclaje del cinturón. Si el vehículo tiene esa opción, conviene ajustarla hasta que la banda apoye firme sobre el hombro, sin rozar el cuello ni caer por el brazo.
La parte baja va sobre la cadera, no sobre el abdomen
La banda inferior debe quedar baja y ajustada, apoyada sobre la zona de la cadera. Si queda alta, sobre el abdomen, puede resultar menos segura en una frenada fuerte o en un choque, porque esa zona del cuerpo es más vulnerable.
Después de abrocharlo, una buena revisión es tirar suavemente de la banda diagonal hacia arriba para quitar la holgura de la parte baja. No debe apretar de manera incómoda, pero tampoco quedar suelto.
Un cinturón torcido también es un problema
Cuando la cinta queda doblada o girada, reparte peor la fuerza sobre el cuerpo. Además, puede trabarse con más facilidad y resultar incómoda durante el viaje.
Antes de cerrar la puerta, mira si la cinta sale derecha del pilar, si cruza el pecho sin vueltas y si entra limpia en la hebilla. Si está retorcida, es mejor acomodarla con calma antes de arrancar.
No conviene usar pinzas ni dejarlo flojo
Algunas personas usan broches, pinzas o trabas para que el cinturón no ajuste tanto. Aunque parezca más cómodo, esa holgura puede hacer que el cuerpo se desplace más de lo debido en una frenada brusca.
También conviene evitar abrigos muy voluminosos debajo del cinturón, porque pueden crear una falsa sensación de ajuste. Si hace frío, lo más prudente es abrochar el cinturón lo más cerca posible del cuerpo y luego acomodar el abrigo por encima si es necesario.
Qué revisar antes de salir
- Que todos los pasajeros tengan el cinturón abrochado.
- Que la banda diagonal pase por el hombro y el pecho.
- Que la banda inferior quede baja, sobre la cadera.
- Que la cinta no esté torcida ni atrapada en la puerta.
- Que no haya pinzas, nudos ni trucos para dejarlo flojo.
El cinturón no necesita mantenimiento complicado, pero sí atención. Si cuesta enrollarlo, se traba, queda flojo o la hebilla no cierra bien, conviene revisarlo cuanto antes con un servicio especializado.
Usarlo bien es una de las medidas más simples para viajar con más seguridad. La diferencia está en esos detalles pequeños que muchas veces se pasan por alto.