Si alguna vez moviste un mueble y encontraste pegada a la pared una pequeña bolsa gris, con aspecto de hecha de polvo y pelusas, no estás viendo cosas raras. Lo que parece un trozo de suciedad es en realidad el estuche de una oruga: la larva de la polilla doméstica Phereoeca uterella, también llamada polilla del estuche o polilla de los estuches de yeso.
¿Qué es exactamente ese estuche?
Es un refugio portátil que la larva fabrica con seda y con los restos que encuentra a su alrededor: pelusa, polvo, pelos, fibras y fragmentos de insectos. El resultado es una bolsita alargada, achatada y con forma de huso, de tono gris o marrón claro y de aproximadamente un centímetro de largo, que se confunde con una mota de polvo.
La larva vive dentro. Cuando se desplaza, saca la cabeza y las patas por un extremo y arrastra el estuche consigo. Cuando se detiene, lo pega a una superficie lisa, como una pared, un techo o un rincón.
Dónde suele aparecer
Se encuentra sobre todo en paredes, techos, esquinas y detrás de muebles, especialmente en casas de climas cálidos. Le gustan los lugares tranquilos, con poca limpieza profunda y donde se acumula pelusa o telarañas, como detrás de un mueble que casi no se mueve.
¿De qué se alimenta?
Las larvas se alimentan de materia orgánica que encuentran en el hogar: pelos de personas y de mascotas, pelusa, telarañas, restos de insectos y, en algunos casos, fibras naturales como lana. Por eso, cuando hay muchos estuches, suele ser señal de que en ese lugar se acumula suciedad o de que hay presencia de otros insectos pequeños.
¿Es peligrosa?
No. Esta polilla no pica, no muerde y no transmite enfermedades a las personas. Lo más que puede hacer es dañar con el tiempo alguna prenda de fibras naturales guardada o alfombras, si la infestación es grande. Cuando alguien encuentra uno solo, no suele ser motivo de preocupación.
Qué hacer si encuentras uno
- Retira el estuche con un papel o con la aspiradora (si lo tocas, lávate las manos después).
- Aspira las esquinas, los rodapiés y la parte de atrás de los muebles, donde se acumulan pelusas.
- Revisa si hay telarañas y quítalas; son parte de su alimento.
- Lava y guarda bien la ropa de lana y las prendas que casi no usas.
- Si encuentras muchos estuches, ventila y reduce la humedad de la habitación, y consulta a un servicio de control de plagas si el problema persiste.
Lo que parecía un misterio en la pared era, en realidad, una pequeña oruga con su casa a cuestas. Una limpieza a fondo detrás de los muebles suele ser suficiente para que no vuelva.