Mucha gente quiere tener un aloe vera grande, de hojas gruesas, carnosas y sanas, pero después de plantarlo el resultado no es el esperado: la planta se queda pequeña, con hojas delgadas y casi sin crecer, aunque se riegue y se cuide con regularidad. Hay varias razones, y la mayoría tienen que ver con la planta elegida, el sustrato y el exceso de agua.
Aquí tienes el proceso completo de trasplante y cuidado, tal como se muestra en el video. Está en inglés, pero ofrece audio doblado a varios idiomas, incluido el español: abre el video, pulsa el engranaje de configuración y elige el idioma de audio.
Paso 1: elige bien la planta
Existen muchas variedades de aloe vera: algunas desarrollan hojas pequeñas y producen muchos hijuelos, y otras pueden dar hojas muy grandes y carnosas. Cuando la planta es joven cuesta distinguirlas, así que lo más sencillo es comprarla en un vivero de confianza o, mejor aún, separar un hijuelo de una planta madre cuyo tamaño y características ya conoces.
Paso 2: revisa y limpia las raíces
Revisa con cuidado todo el sistema de raíces. Recorta las que sean demasiado largas y elimina las secas, blandas o dañadas, dejando solo las sanas. Después lava la planta con agua limpia para quitar la tierra vieja y deja que escurra un poco antes de seguir.
Paso 3: prepara la solución de ajo y arroz
- Pica 3 dientes de ajo y colócalos en un vaso limpio. Al cortarse o triturarse, el ajo libera alicina y otros compuestos azufrados a los que se atribuyen propiedades antibacterianas y antifúngicas.
- Muele 3 cucharadas de arroz blanco en una licuadora hasta obtener un polvo. El arroz aporta almidón y pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B y minerales.
- Junta el polvo de arroz y el ajo, agrega unos 500 ml de agua tibia, mezcla, tapa y deja reposar hasta que se enfríe por completo (unas 2 horas).
- Cuela y quédate solo con el líquido. Diluye con 1 litro de agua limpia.
- Sumerge la base y las raíces de la planta durante unos 10 minutos y sécalas suavemente con papel antes de plantar.
Paso 4: el sustrato
El aloe necesita un sustrato suelto y con buen drenaje, porque sus raíces no toleran estar mucho tiempo en condiciones demasiado húmedas. Una mezcla sencilla es 50 % de tierra de jardín y 50 % de fibra de coco, que vuelve la tierra más liviana y deja circular el aire. Si no tienes fibra de coco, puedes sustituirla por hojas del jardín completamente descompuestas. Mezcla bien para que quede homogénea.
Paso 5: planta en una maceta con buen drenaje
- Elige una maceta de plástico con muchos agujeros de drenaje y coloca un trocito de papel absorbente en el fondo, solo para que la tierra no se escape durante los primeros riegos.
- Agrega una capa de sustrato y coloca la planta derecha, en el centro.
- Rellena alrededor de las raíces golpeando suavemente los costados de la maceta para que la tierra se acomode.
- Presiona con la mano la base, sin compactar demasiado: el sustrato debe seguir suelto y aireado.
Primeros cuidados
Riega alrededor de la base con un poco de la solución de ajo y arroz, solo lo justo para humedecer el sustrato. El aloe almacena agua en sus hojas, así que si el sustrato se mantiene muy húmedo las raíces pueden pudrirse. Deja que el exceso escurra por completo y no permitas que quede agua estancada. Coloca la planta en un lugar fresco y ventilado, sin sol directo, riega con agua limpia cuando lo necesite y aplica un fertilizante suave cada dos o tres semanas.
Cómo evoluciona
- A los 4 meses: la planta ya es mucho más grande, con hojas nuevas más anchas y carnosas. Ya no se usa ajo; basta con agua de arroz diluida alrededor de la base cada dos semanas, buena luz y un sustrato drenante.
- A los 8 meses: tras pasar a macetas más grandes cuando las raíces llenaron la anterior, la planta se vuelve gigante, con hojas muy grandes, gruesas y de un verde sano.
Sobre la floración
El aloe vera florece cuando la planta ya es adulta y recibe suficiente luz; ningún ingrediente casero garantiza la floración. Lo que sí puedes hacer es darle la mejor base posible: variedad adecuada, buen drenaje, luz, riego prudente y paciencia. Los resultados dependen del clima y de cada ejemplar.