Te pruebas una blusa preciosa, te miras en el espejo del probador y de pronto te ves cansada. No dormiste mal, ni la luz del local es tan fea. Muy a menudo, lo que falla no es la prenda: es el color que queda pegado a tu cara.
Por qué el color cambia tanto después de los 60
Con los años, la piel, los labios, las cejas y el contorno de los ojos van pareciéndose cada vez más en tono. Es decir, el rostro pierde contraste. Los colores que usas cerca de la cara pueden devolverte ese contraste o quitártelo todavía más. Por eso hay tonos que iluminan y tonos que apagan, y no tiene nada que ver con la moda.
A continuación, siete colores que suelen restar luz a una piel madura y con qué reemplazarlos.
1. El negro pegado a la cara
Es elegante y combina con todo, pero junto al rostro marca sombras: las ojeras se ven más oscuras y las líneas alrededor de la boca, más profundas. En su lugar: azul marino, gris carbón o vino. Si quieres seguir con el negro, úsalo de la cintura hacia abajo o suma cerca del rostro un pañuelo, un collar o unos aretes con color.
2. El beige igual a tu piel
El color arena, carne o café con leche parece seguro, pero se confunde con la piel y hace que el rostro «desaparezca». En su lugar: marfil o crema, que aportan más luz. Si te encanta el camel, combínalo con algo que contraste junto a la cara: un collar dorado, una mascada de color o un labial más vivo.
3. El gris ratón
Ese gris medio y apagado es práctico, pero junto a una piel madura, y más aún con canas, uniforma todo el tono, como una foto desteñida. No es que el gris sea feo: el problema es el gris sin vida. En su lugar: gris perla o grises con un toque azulado, siempre con un acento de color.
4. La mostaza y los verdes amarillentos
Junto a la cara pasan su tono a la piel: pueden volverla amarillenta y hacer que las ojeras se vean verdosas, como si estuvieras desmejorada. En su lugar: coral, durazno o turquesa; y, si prefieres los verdes, esmeralda o jade. Deja la mostaza y el olivo para pantalones, faldas o bolsos, lejos del rostro.
5. Los pasteles deslavados
El rosa bebé, el lila pálido o el amarillo pollito se ven dulces en la percha, pero sobre una piel madura pueden dejarla lavada. No hace falta renunciar a tu color favorito: sube su intensidad. En su lugar: rosa frambuesa en vez de rosa bebé, violeta en vez de lila pálido, azul rey en vez de azul cielo desvaído.
6. Los labios sin color (o con café muy oscuro)
Con la edad, el contraste de los labios es de los que más se pierde. Una boca sin color hace que toda la cara se vea más cansada, y un marrón muy oscuro endurece la expresión y marca las líneas. En su lugar: rosa, frambuesa o coral, un tono apenas más vivo que el natural. No necesita ser un rojo intenso: basta con que la boca se vea.
7. El tinte negro azabache
Un negro mucho más oscuro que tu color natural endurece las facciones y resalta las arrugas, y además la raíz blanca se nota en cuanto crece un centímetro. En su lugar: un tono uno o dos matices más claro que tu color de juventud o, si te animas, tus canas bien cuidadas con un buen corte.
La prueba de las dos telas para hallar tus colores
Colócate frente a una ventana, con luz de día y sin maquillaje. Sostén primero junto a tu rostro una tela blanca pura (como una sábana) y luego una crema o marfil. Fíjate con cuál se ven menos las ojeras y la piel más uniforme. Repite con una joya dorada y otra plateada.
- Si te favorecen el blanco puro y la plata, tus colores son los fríos: azul rey, frambuesa, vino, esmeralda, lila intenso.
- Si te favorecen la crema y el dorado, son los cálidos: coral, durazno, terracota, camel con contraste, turquesa.
- Si no notas gran diferencia, te quedan bien casi todos los colores vivos.
Resumen rápido
No hace falta vaciar el clóset. Se trata de alejar de la cara esos siete colores (negro, beige igual a la piel, gris ratón, mostaza y verdes amarillentos, pasteles deslavados, labios sin color y tinte negro azabache) y acercar los que te encienden. Elige uno de los reemplazos y pruébalo esta semana: a veces un solo cambio cerca del rostro se nota más que cualquier crema.