El secreto para que las rosas se mantengan fuertes, sanas y con abundantes flores durante toda la temporada está en la alimentación adecuada. Con una correcta planificación de fertilización, no solo disfrutas de un jardín lleno de color en verano, sino que también preparas a los rosales para resistir mejor el invierno.
¿Cuándo fertilizar las rosas en verano?
Se recomienda hacer entre 3 y 4 fertilizaciones con intervalos de dos semanas:
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Primera aplicación: a inicios de junio, cuando aparecen los primeros botones florales.
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Segunda aplicación: justo antes o durante el periodo de máxima floración.
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Tercera aplicación: después de la primera floración, al retirar las flores secas.
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Última aplicación: al final del verano, tras la segunda ola de floración.
Fertilización en la etapa de formación de botones
Cuando los botones comienzan a formarse, conviene aplicar tanto fertilización foliar como en el suelo.
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Biorestimulantes como “Zircon”.
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Fertilizantes completos para plantas de flor, preferentemente específicos para rosas.
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Preparados naturales:
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Infusión de pasto fresco: llenar 1/3 de un balde con pasto, cubrir con agua, dejar fermentar 7 días, diluir en proporción 1:5 y aplicar al pie.
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Infusión de estiércol de vaca (1:10) o de gallinaza (1:20).
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Solución de ceniza: 300 g en 10 l de agua.
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Mezcla mineral: 10 g de superfosfato + 10 g de sulfato de potasio en 10 l de agua (equivale a 2 cucharaditas por 10 l).
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Fertilización durante la floración
En plena floración se puede elegir entre:
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20 g de superfosfato + 20 g de sulfato de potasio en 10 l de agua, máximo 2 l por planta.
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Solución de ceniza: 300 g en 10 l de agua.
En climas de calor extremo o lluvias prolongadas, productos como “Zircon” y “Epin” ayudan a reducir el estrés y prolongar la floración.
Cuidados después de la primera floración
Al terminar la primera oleada de flores:
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Retira todas las flores marchitas.
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Fertiliza nuevamente con:
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20 g de superfosfato + 20 g de sulfato de potasio en 10 l de agua.
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Como alternativa, una solución de ceniza (2 tazas en 10 l de agua).
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Esto estimulará la segunda oleada de flores a finales de agosto o principios de septiembre y ayudará a que los rosales se fortalezcan para el invierno.
Consejos y recomendaciones
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Mantén riegos constantes, evitando tanto la sequía como el exceso de agua.
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Afloja la tierra periódicamente para mejorar la oxigenación de las raíces.
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Realiza poda sanitaria eliminando ramas secas o dañadas.
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Controla plagas y enfermedades con tratamientos preventivos.
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Alterna entre fertilizantes naturales y minerales para un mejor equilibrio nutritivo.
Una rutina de fertilización bien organizada, junto con cuidados básicos como riego, poda y protección contra plagas, garantiza que tus rosas se mantengan vigorosas y llenas de flores durante todo el verano, preparándolas al mismo tiempo para un invierno más seguro.