Cuando armé mi cocina por primera vez, pensé que tener todos los utensilios y alimentos sobre la encimera era lo más práctico. Después de todo, ¿qué mejor que tenerlo todo a la vista y al alcance de la mano? Sin embargo, con el paso de los días descubrí que la mesada se convertía en un caos, los alimentos se echaban a perder más rápido y limpiar se volvía una tarea eterna. Si te gusta mantener tu cocina ordenada y funcional, presta atención a esta lista de 10 objetos que deberías retirar de la encimera cuanto antes.
1. El pan
Puede parecer cómodo dejar el pan sobre la mesada, pero es un error. Expuesto al aire libre, se reseca rápidamente y, según la humedad del ambiente, puede desarrollar moho en pocos días. Lo ideal es guardarlo en una panera cerrada, en una caja hermética o incluso en el refrigerador si vas a consumirlo con lentitud.
2. El taco de cuchillos
Durante mucho tiempo mantuve mi taco de cuchillos sobre la encimera porque no sabía dónde más ubicarlo. El problema es que ocupa un espacio valioso y, con el tiempo, acumula migajas, polvo y grasa en sus ranuras. Una excelente alternativa es instalar una barra magnética en la pared o usar un organizador dentro de un cajón.
3. Electrodomésticos pequeños que no usas a diario
Tostadoras, batidoras, freidoras de aire, procesadores… si no los utilizas todos los días, no tienen por qué estar a la vista. Guardarlos dentro de un mueble deja la cocina notablemente más ordenada. Yo, por ejemplo, solo dejo la cafetera afuera porque la uso cada mañana; todo lo demás permanece guardado hasta que hace falta.
4. Frutas y verduras que se echan a perder rápido
Es tentador armar un centro de mesa lleno de frutas y vegetales, pero muchos alimentos se deterioran más rápido a temperatura ambiente. Los aguacates maduran demasiado pronto y las papas brotan con la luz. Guarda estos productos en una despensa fresca o en el refrigerador, y deja fuera únicamente aquellos que se conservan bien, como bananas o manzanas.
5. Las especias
Soy amante de las especias y me tomó tiempo entender que el calor y la luz solar directa arruinan su aroma y su sabor. Aunque los estantes junto al fogón se ven muy estéticos, lo mejor es guardarlas en un cajón o alacena cerrada, lejos de la fuente de calor, para preservar sus propiedades.
6. Papeles y correspondencia
La encimera suele convertirse en un depósito de facturas, cartas, recibos y notas. Esto genera un desorden visual enorme y hace que sea imposible encontrar lo que buscas cuando lo necesitas. Coloca un organizador de correspondencia en otra habitación o destina un cajón exclusivo para estos documentos.
7. Las tablas de cortar
Apilar las tablas en una esquina puede parecer cómodo, pero luce descuidado y ocupa lugar. Lo más práctico es guardarlas dentro de un mueble, colocadas en posición vertical o acostadas dentro de un cajón, para que estén disponibles pero fuera de la vista.
8. Comida y comederos de mascotas
Si tienes mascotas, es lógico querer tener su alimento a mano. Sin embargo, los recipientes y comederos ocupan espacio valioso y, si no se limpian con frecuencia, pueden atraer plagas. Guarda el alimento en un recipiente hermético dentro de la despensa y coloca los comederos sobre un tapete en un rincón específico del piso.
9. Cápsulas o granos de café en frascos de vidrio
Como buena amante del café, alguna vez exhibí mis granos en preciosos frascos de vidrio junto a la ventana. El problema es que la luz y el aire arruinan el frescor del café. Lo correcto es guardar los granos en recipientes opacos y herméticos, y las cápsulas en un cajón o alacena.
10. Los libros de recetas
Usar libros de cocina mientras preparas la comida es un placer, pero dejarlos permanentemente sobre la mesada ocupa mucho espacio y aumenta el riesgo de mancharlos con salpicaduras. Guárdalos en un estante cercano o en un cajón. Otra opción moderna es digitalizar tus recetas favoritas en el tablet o el celular, tomándoles una foto: así ahorras espacio y las tienes siempre a la mano.
El resultado: una cocina más funcional
Retirar estos 10 elementos de la encimera transformó por completo mi cocina. Ahora luce más limpia, ordenada y espaciosa, además de ser mucho más funcional en el día a día. Puedo encontrar lo que necesito sin tener que revolver entre el desorden y cocinar se volvió una experiencia más placentera.
Te invito a observar tu propia mesada en este momento: ¿hay algún objeto de esta lista que puedas trasladar a un cajón, alacena o despensa? Haz el cambio hoy mismo. Tu yo del futuro te lo agradecerá cada vez que entre a esa cocina renovada y despejada.