La historia sobre como se fue poblando las colonias inglesas.

En el siglo XVII, las colonias francesas en América sufrían un problema grave: la falta de mujeres. En lugares como Ville-Marie —la actual Montreal— casi todos los habitantes eran hombres, lo que impedía el crecimiento estable de la colonia.

Mientras tanto, los ingleses avanzaban rápidamente en la colonización gracias a que enviaban tanto hombres como mujeres, incluyendo prisioneras y condenadas, que no tenían otra salida que comenzar una nueva vida en América.

Al ver la diferencia, el rey Luis XIV decidió actuar para asegurar el futuro de la Nueva Francia.

El Plan Real

En 1663, Jacques Talon, intendente de la colonia, escribió al monarca pidiéndole al menos 500 mujeres que aceptaran casarse con los colonos. Luis XIV aprobó la propuesta y comenzó el reclutamiento de jóvenes de entre 12 y 25 años en toda Francia.

Estas mujeres fueron llamadas “Las Hijas del Rey”, y para ser aceptadas debían demostrar una vida honesta con una carta de recomendación de un sacerdote. Sin embargo, pronto comenzaron los abusos: documentos falsificados y la infiltración de mujeres de dudosa reputación que veían en esta iniciativa una oportunidad.

Los ingleses, atentos, alimentaron rumores y desprestigios. El primer barco con 36 mujeres, llegado en agosto de 1663, fue apodado maliciosamente “El barco de las novias caídas”.

Una Bienvenida Difícil

Cuando las jóvenes desembarcaron en Quebec el 22 de septiembre de 1663, fueron recibidas con entusiasmo por muchos, pero también con insultos de quienes las llamaban “mercancía dañada”.

A pesar de las críticas, las mujeres fueron rápidamente “repartidas” entre los colonos. La necesidad era tal, que el plan de Luis XIV superó con creces las expectativas iniciales.

Cada traslado costaba 100 libras, cubiertas por la Compañía Francesa de las Indias Orientales, y el rey prometió un dote de 400 libras a cada mujer. Sin embargo, las finanzas de la corona no soportaron tal gasto, y la suma fue reducida a la mitad, complementándose con productos como telas o cáñamo.

Historias Escandalosas

No todas las “Hijas del Rey” cumplían con el perfil ideal. El caso más sonado fue el de Anna María von Seck, una joven alemana que llegó a Francia tras la ruina de su familia. Huérfana y sin recursos, sobrevivió como prostituta en París.

Consiguió falsificar su recomendación y viajó a Canadá como “Hija del Rey”. Ya en Quebec, llevó una vida escandalosa de fiestas, alcohol y negocios ilegales. Las autoridades intentaron enviarla de regreso, pero un rico granjero se enamoró de ella. Finalmente se casaron, tuvo cuatro hijos y recibió el dote real.

El Legado de las Hijas del Rey

El programa de envío de mujeres continuó hasta 1673. Más de mil francesas cruzaron el Atlántico hacia la Nueva Francia.

  • 737 se casaron con colonos.

  • Algunas regresaron a Francia.

  • Otras ingresaron en conventos en Quebec y Ville-Marie.

La mayoría de estas mujeres siguieron fielmente la misión del rey: tener grandes familias. Muchas tuvieron al menos cinco hijos, y algunas llegaron a tener hasta doce. Gracias a ellas, la población de la colonia se duplicó y el futuro de Canadá comenzó a consolidarse.

Hoy en día, se estima que el 75% de los franco-canadienses son descendientes directos de aquellas mujeres que se embarcaron hacia lo desconocido en los llamados “Barcos de las Novias”.


¿Qué aprendemos de esta historia?

Que detrás de los grandes proyectos de colonización no solo hubo soldados o comerciantes, sino también mujeres valientes que dejaron todo atrás para comenzar de cero. Muchas fueron juzgadas injustamente, pero su esfuerzo y sacrificio fueron decisivos para el nacimiento de una nueva nación. Nos recuerda que, incluso en medio de prejuicios y dificultades, la perseverancia y la esperanza pueden cambiar el rumbo de la historia.