Si notás bultos rojos y dolorosos, podrías tener eccema dishidrótico.

Con la llegada del calor y el cambio de estación, muchas personas comienzan a disfrutar más del aire libre. Sin embargo, para quienes padecen de ciertas condiciones dermatológicas como el eczema dishidrótico, esta época puede volverse complicada. Esta forma particular de dermatitis suele intensificarse durante la primavera y el verano, generando molestias visibles y dolorosas en manos y pies.

¿Qué es el eczema dishidrótico?

El eczema dishidrótico es un tipo de dermatitis que se caracteriza por la aparición de pequeñas ampollas rojas o transparentes, muy pruriginosas (que causan picazón), especialmente en los dedos, palmas de las manos, plantas de los pies y entre los dedos. Estas ampollas pueden resultar dolorosas y, en algunos casos, llenarse de líquido, reventarse y formar costras.

¿Por qué aparece?

Aunque no se contagia de persona a persona, el eczema dishidrótico puede tener un componente hereditario. También suele estar relacionado con reacciones alérgicas, el estrés, el contacto con metales (como el níquel o el cobalto), la sudoración excesiva y el clima cálido o húmedo.

Durante la primavera, el aumento de ciertos alérgenos ambientales, como el polen, puede empeorar la condición en personas predispuestas. De igual forma, el calor y la humedad propician la sudoración, lo que puede desencadenar brotes más intensos.

Síntomas comunes

  • Ampollas pequeñas, generalmente en las manos o los pies

  • Picazón intensa

  • Enrojecimiento de la piel

  • Piel agrietada o escamosa al secarse las ampollas

  • Dolor o sensación de ardor

  • Formación de costras

Consejos para aliviar los síntomas

1. Mantener la piel hidratada: Usar cremas o ungüentos sin fragancia ayuda a evitar la sequedad, que puede empeorar los brotes. Aplicar crema luego del lavado de manos es fundamental.

2. Evitar alérgenos conocidos: Si se sospecha sensibilidad al níquel u otros metales, reducir el contacto con objetos que los contengan puede prevenir recaídas.

3. Controlar el estrés: El estrés emocional puede actuar como detonante. Practicar técnicas de relajación, como respiración profunda, yoga o caminatas tranquilas, puede ser beneficioso.

4. No rascarse: Aunque es difícil, evitar rascarse ayuda a prevenir infecciones secundarias. Puede ser útil aplicar compresas frías para calmar la picazón.

5. Usar guantes protectores: Al lavar los platos, limpiar con productos químicos o trabajar con las manos, usar guantes puede proteger la piel de irritantes.

¿Cuándo consultar al médico?

Si las ampollas empeoran, hay dolor intenso, supuración constante o la piel muestra signos de infección (enrojecimiento aumentado, calor o mal olor), es importante consultar a un dermatólogo. También si los brotes son muy frecuentes o interfieren con actividades cotidianas.

Tratamientos posibles

Los tratamientos médicos pueden incluir:

  • Cremas con corticosteroides

  • Antihistamínicos para controlar la picazón

  • Terapias con luz UV en casos severos

  • Antibióticos si hay infección

 

El eczema dishidrótico no es peligroso, pero puede resultar muy incómodo. Identificar los factores que lo desencadenan, cuidar adecuadamente la piel y mantener bajo control los síntomas con la ayuda de un especialista puede mejorar notablemente la calidad de vida de quienes lo padecen. Ante la aparición de ampollas dolorosas o recurrentes, lo más recomendable es actuar a tiempo y buscar orientación médica para evitar complicaciones.