Cuando sobra café, lo más habitual es tirarlo por el fregadero. Pero hay una forma sencilla de aprovecharlo: convertirlo en cubitos de hielo y usarlos para preparar bebidas frías. Es un truco económico, rápido y con un resultado muy parecido al de las cafeterías.
Por qué congelar el café en lugar de añadir hielo normal
Si le pones cubitos de agua a un café frío, se diluye y pierde sabor. En cambio, con cubitos hechos del propio café, el hielo se derrite poco a poco sin aguar la bebida. Así consigues una textura más intensa y un sabor más fiel, y evitas desperdiciar lo que ya preparaste.
Cómo hacerlo paso a paso
- Congela el café. Deja que el café sobrante se enfríe a temperatura ambiente y viértelo en una cubitera. Llévala al congelador hasta que estén sólidos. Conviene hacerlo el mismo día, para evitar que se oxide o tome olores del refrigerador.
- Prepara la mezcla. Pon en la licuadora unos seis cubitos de café, unos 200 ml de leche (la que tengas en casa) y dos cucharaditas de postre de chocolate en polvo o cacao.
- Bate en modo pulso. Así el hielo se desintegra sin sobrecargar el motor. Si el café ya estaba endulzado, no hace falta añadir más azúcar; si no, endulza al gusto.
- Sirve. Vierte la mezcla en un vaso. Si quieres decorarla, puedes añadir un poco de leche condensada, cacao en polvo o virutas de chocolate. Estos extras son opcionales.
Consejos para que salga mejor
- Usa café que se haya conservado bien: si lleva muchas horas fuera o huele raro, no lo uses.
- Si te sobran cubitos, guárdalos en una bolsa o recipiente hermético dentro del congelador para evitar que absorban olores.
- Puedes variar la receta: con leche vegetal, con una pizca de canela, con un poco de vainilla o sin chocolate.
- Si prefieres una bebida más ligera, reduce la cantidad de leche condensada o elimina el azúcar adicional.
Una idea para no desperdiciar
Además de esta receta, los cubitos de café sirven para enfriar un café con leche sin diluirlo, o para preparar un frappé casero en pocos minutos. Es una manera práctica de aprovechar lo que sobra y de ahorrar en bebidas que, en una cafetería, suelen costar bastante más.
Recuerda que el café contiene cafeína, así que modera la cantidad si eres sensible a ella o si lo tomas a última hora del día.
Otras formas de usar los cubitos de café
Una vez que tienes cubitos de café en el congelador, las posibilidades se multiplican. Puedes poner dos o tres en un vaso alto con leche fría para un café con leche helado que no se aguada. También sirven para un frappé casero: basta licuarlos con leche, un poco de hielo y el endulzante que prefieras. Y si te gustan los postres, un par de cubitos molidos con helado de vainilla dan un “affogato” improvisado.
Cómo conservar el café antes de congelarlo
El café sobrante se estropea más rápido de lo que parece. Lo ideal es congelarlo el mismo día, cuando todavía está fresco. Déjalo enfriar fuera del refrigerador solo el tiempo necesario y evita guardarlo con leche si quieres congelarlo en cubitos, porque la mezcla puede cortarse al descongelarse. Una vez congelados, los cubitos se mantienen en buen estado durante varias semanas dentro de un recipiente cerrado.
Cuánto puedes ahorrar
Una bebida fría de café en una cafetería suele costar bastante más que el café que preparas en casa. Si cada semana aprovechas lo que habrías tirado, el ahorro se nota a fin de mes y, de paso, reduces el desperdicio de alimentos. No es una receta que cambie la vida, pero sí un hábito pequeño y agradable que vale la pena probar.