Antiguo secreto: una ramita de lavanda echará raíces con este método

La lavanda es una de las plantas más agradecidas del jardín, y multiplicarla a partir de una simple ramita es posible. No es magia ni un secreto de 2 días, pero con el método correcto y algo de paciencia, tendrás plantas nuevas gratis.

Cuándo cortar la ramita

Lo mejor es hacerlo a fines de primavera o en verano, o a comienzos del otoño en climas suaves, cuando la planta tiene brotes nuevos medianamente firmes (semileñosos). Evita ramas con flor abierta, porque la energía se va a la floración y no a las raíces.

Paso a paso

  1. Corta: elige una ramita sana de unos 8 a 10 cm, con un corte en bisel justo debajo de un nudo, con tijeras limpias.
  2. Prepara: quita las hojas de la mitad inferior y retira las flores o capullos.
  3. Estimula las raíces (opcional): puedes mojar la base en hormona de enraizamiento. Existen alternativas caseras, como agua en la que se hayan remojado ramas de sauce, aunque su efecto es más suave y menos comprobado.
  4. Planta: usa una maceta pequeña con una mezcla ligera de arena o perlita y tierra para macetas. Entierra la mitad de la ramita.
  5. Riega: humedece el sustrato sin encharcarlo.
  6. Coloca en un lugar luminoso, sin sol directo fuerte, y protegido del viento.

¿Y si se hace en agua?

En un frasco con agua, algunas ramitas de lavanda sacan raíces, pero suelen ser más débiles y se pudren con facilidad. Si lo intentas, cambia el agua cada 2 o 3 días y pasa la ramita a tierra en cuanto aparezcan raíces de 2 o 3 cm.

Cuánto tarda y cómo saber que funcionó

Normalmente, entre 3 y 8 semanas. Una señal de que echó raíces es que aparecen brotes nuevos o que, al tirar muy suavemente, la ramita ofrece resistencia. Cuando la maceta se llene de raíces, trasplanta a una más grande o al jardín.

Errores comunes

  • Regar en exceso: la lavanda detesta el agua estancada.
  • Usar tierra pesada que no drena.
  • Poner el esqueje al sol fuerte demasiado pronto.
  • Cortar ramas muy leñosas o con flores.

Planta varios esquejes a la vez: no todos prosperan, pero algunos sí. Con un poco de constancia, esa ramita puede convertirse en una planta perfumada que, un año después, te dará sus propias flores.