La heladera es el electrodoméstico que nunca se apaga, y por eso es uno de los que más pesan en la factura de luz. Muchas veces el consumo se dispara no porque el aparato esté viejo, sino por pequeños errores de uso que se corrigen en minutos. Esto es lo que suelen revisar los técnicos.
1. El burlete (la goma de la puerta) desgastado
Si la goma que sella la puerta está sucia, rota o floja, entra aire caliente y el motor trabaja más. Una prueba sencilla: cierra la puerta sobre una hoja de papel. Si el papel sale sin resistencia, el cierre no es bueno. Límpialo con un paño con agua tibia y, si está dañado, cámbialo.
2. Abrir la puerta de más
Cada vez que abres la puerta, escapa el frío acumulado. Decide qué necesitas antes de abrir, sácalo todo junto y ciérrala rápido. Evita quedarte mirando adentro.
3. La ubicación equivocada
Una heladera junto al horno, la cocina, una ventana con sol directo o pegada a la pared trabaja mucho más. Déjale unos centímetros libres por detrás y por los costados para que el calor pueda escapar, y aléjala de las fuentes de calor.
4. La temperatura mal regulada
Muchas personas la ponen al máximo creyendo que conserva mejor. En general, lo recomendable es mantener la parte de refrigeración entre 3 y 5 °C y el congelador a unos –18 °C. Más frío no significa más seguridad, pero sí más consumo.
5. Guardar comida caliente, escarcha y polvo
- No guardes comida caliente: deja que se entibie antes.
- Si el congelador acumula una capa gruesa de escarcha, descongélalo: el hielo reduce la eficiencia.
- Limpia el polvo de la parte trasera o inferior (el condensador), porque dificulta que el calor salga.
- Llénala de forma razonable: ni vacía ni abarrotada, para que el aire circule.
Cuánto se puede ahorrar
El ahorro depende del modelo y del estado de la heladera. Corregir estos puntos puede reducir de forma notable el consumo, aunque no hay una cifra única que valga para todos los hogares. Si después de revisar todo el consumo sigue alto, conviene llamar a un técnico, porque puede haber un problema en el motor o en el termostato.
Con estos cinco cambios, tu heladera trabajará menos, durará más y tu factura lo notará.