Con el uso diario, las ollas se llenan de hollín, grasa quemada y manchas oscuras en el fondo y los costados. Antes de tirarla o gastar en productos agresivos, prueba con dos ingredientes que ya tienes en casa: bicarbonato de sodio y vinagre blanco.
Lo que necesitas
- Bicarbonato de sodio
- Vinagre blanco
- Un poco de detergente para platos
- Una esponja suave o un cepillo de cerdas blandas
- Agua tibia y un paño limpio
Paso a paso
- Enfría y moja: con la olla fría, humedece la parte quemada con agua tibia.
- Haz una pasta: mezcla 4 cucharadas de bicarbonato con un chorrito de agua y una gota de detergente hasta obtener una pasta espesa.
- Aplica: cubre las zonas quemadas con la pasta, con una capa gruesa.
- Rocía vinagre: verás que hace espuma. Esa reacción ayuda a aflojar la suciedad.
- Deja actuar: mínimo 30 minutos. Si está muy quemada, déjala toda la noche.
- Frota: con la esponja suave y movimientos circulares. No hace falta hacer fuerza.
- Enjuaga y seca: con agua tibia y un paño limpio para que no queden marcas.
Si la mancha es muy resistente
Repite el proceso o apoya la olla sobre otra más grande con agua, bicarbonato y un chorro de vinagre, y hiérvela unos 15 minutos con cuidado. Luego frota de nuevo. Los restos de hollín suelen salir con paciencia, no con fuerza.
Según el material de tu olla
- Acero inoxidable: responde muy bien a este truco.
- Aluminio: evita dejar actuar el vinagre mucho tiempo y no uses bicarbonato en exceso, porque puede oscurecer el metal.
- Esmaltada o antiadherente: usa solo la esponja suave; nunca estropajo de metal.
- Hierro fundido: no lleva este método, porque puede dañar el curado.
Precauciones
- Ventila la cocina mientras trabajas.
- No mezcles vinagre con cloro ni con otros limpiadores.
- Prueba primero en una zona pequeña si no estás seguro del material.
Con una pasta de bicarbonato, un poco de vinagre y algo de paciencia, tus ollas recuperan el brillo y alargas su vida útil. Un truco barato y efectivo que conviene tener a mano.