Una niña de 14 años tuvo dolor de estómago durante seis meses: lo que encontraron los médicos sorprendió a toda su familia

Seis meses de dolor de estómago. Para una adolescente de 14 años y su familia, cada día se había vuelto una carrera de obstáculos: consultas, hipótesis, exámenes que no mostraban nada alarmante… hasta que los médicos encontraron por fin qué estaba pasando. Y lo que sacaron de su estómago dejó a su madre sin palabras: una masa compacta de cabello.

Un malestar que parecía normal

Al principio todo parecía banal: una molestia abdominal de vez en cuando, de esas que se atribuyen al estrés escolar, a una comida pesada o a un mal momento pasajero. La familia no se alarmó, y es totalmente comprensible.

Pero pasaron las semanas, luego los meses, y el dolor no se iba. Lo ocasional se volvió frecuente; lo soportable, difícil de manejar. Para una adolescente eso significa días de colegio complicados, comidas que se temen y un cansancio emocional que se suma al físico.

Exámenes que no encontraban nada

La familia consultó, por supuesto: médico de cabecera, especialistas, y se exploraron muchas pistas, como trastornos digestivos, sensibilidad a ciertos alimentos o una infección pasajera. Los exámenes de rutina no mostraban nada preocupante. Sin embargo, algo no cuadraba.

Esa es una de las realidades más frustrantes de ciertos recorridos médicos: los síntomas son reales y el sufrimiento también, pero las respuestas tardan en llegar.

Qué es un tricobezoar

La masa de cabello que aparece en la fotografía del caso corresponde a lo que los médicos llaman tricobezoar: una bola de pelo o cabello tragado que no puede digerirse y se va acumulando en el estómago. El cabello es resistente a los jugos digestivos y resbala por las paredes del estómago sin avanzar, así que con el tiempo se va compactando.

Suele asociarse a la tricofagia, es decir, el hábito, muchas veces inconsciente o ligado a la ansiedad, de morder, chupar o tragar el propio cabello. Es más frecuente en niñas y adolescentes. En los casos más extensos, la masa puede prolongarse hacia el intestino delgado; esa variante se conoce como síndrome de Rapunzel.

Señales que no conviene ignorar

Un tricobezoar suele crecer despacio y puede pasar desapercibido durante meses. Entre las señales más habituales están:

  • Dolor o molestia persistente en la parte alta del abdomen.
  • Sensación de saciedad con muy poca comida y pérdida del apetito.
  • Náuseas y vómitos repetidos.
  • Pérdida de peso o cansancio sin explicación clara.
  • Mal aliento persistente o abdomen con una masa que se nota al tacto.
  • Zonas con menos cabello por el hábito de arrancárselo o morderlo.

Cómo se diagnostica y se trata

Cuando hay sospecha, los médicos suelen recurrir a pruebas de imagen, como la ecografía o la tomografía, o a una endoscopía, que permite ver directamente el interior del estómago. En masas pequeñas a veces se puede retirar el cabello por endoscopía; cuando son grandes, puede ser necesaria una cirugía. Después del tratamiento, lo importante es abordar la causa, porque el problema puede repetirse si el hábito continúa.

La lección: escuchar al cuerpo e insistir

Lo que marcó la diferencia en esta historia fue la perseverancia de la familia. Pese a las respuestas poco claras y a los resultados sin conclusión, siguieron preguntando y pidiendo exámenes más profundos. Esa insistencia cambió el desenlace.

Si un niño o adolescente tiene dolor abdominal que dura semanas, no mejora o viene acompañado de vómitos, pérdida de peso o falta de apetito, vale la pena pedir una segunda opinión y no conformarse con una explicación vaga. Y si notas que tu hijo o hija se muerde, se chupa o se traga el cabello con frecuencia, conviene hablarlo con un pediatra y, si hace falta, con un profesional de salud mental: detrás suele haber estrés o ansiedad que se puede acompañar.

Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud.