Casi todos inflamos las llantas “a ojo” o siguiendo lo que dice el empleado de la estación de servicio. El problema es que una presión incorrecta aumenta el consumo de combustible, desgasta las llantas antes de tiempo y puede afectar el frenado y la estabilidad. Estos son los errores más comunes y cómo hacerlo bien.
1. Usar la presión máxima que aparece en la llanta
El número grabado en el costado de la llanta indica la presión máxima que soporta, no la que debe llevar tu auto. La presión recomendada la define el fabricante del vehículo y suele estar en una etiqueta en el marco de la puerta del conductor, en la tapa del combustible o en el manual.
2. Medir con las llantas calientes
Después de manejar, el aire se calienta y la presión sube. Si mides en ese momento, la lectura es más alta de lo real y podrías dejar las llantas desinfladas. Lo ideal es medir en frío: con el auto parado varias horas o después de recorrer muy pocos kilómetros.
3. Confiar en la apariencia
Una llanta puede perder una cantidad importante de aire y verse casi normal. Los neumáticos radiales engañan a la vista. Siempre usa un manómetro, no la intuición ni la patada a la llanta.
4. Inflar todas las llantas igual
Muchos autos piden una presión distinta en el eje delantero y en el trasero, y a veces otra cuando viajas con carga completa. Revisa la etiqueta del fabricante, que suele indicar ambos valores.
5. Olvidarse de la llanta de repuesto
Es la que menos se revisa y la que más se necesita cuando hay un pinchazo. Verifica su presión al menos cada pocos meses, porque pierde aire con el tiempo aunque no se use.
6. Ignorar el aviso del tablero
Muchos autos modernos tienen un sistema que avisa cuando la presión baja. Si se enciende la luz, no la ignores ni esperes a “la próxima semana”: revisa las llantas cuanto antes.
7. No poner los tapones de las válvulas
Los tapones protegen la válvula del polvo y la humedad. Sin ellos, la válvula puede perder aire lentamente. Es un detalle pequeño que muchos dejan pasar.
Cómo hacerlo correctamente
- Revisa la presión una vez al mes y antes de los viajes largos.
- Mide siempre con las llantas frías.
- Consulta la presión recomendada en la etiqueta del auto o en el manual.
- Usa un manómetro confiable, preferentemente propio.
- Presta atención a las unidades: PSI, bar o kPa (1 bar equivale a unos 14,5 PSI).
- Ajusta la presión si vas a viajar con mucha carga, según indique el fabricante.
- Coloca siempre los tapones de las válvulas.
Un hábito que cuida tu bolsillo y tu seguridad
Dedicar cinco minutos al mes a revisar las llantas puede ahorrarte combustible, alargar la vida útil de los neumáticos y reducir el riesgo de accidentes. Es uno de los cuidados más simples y rentables que puedes hacer por tu auto.