Sentir atracción por otra persona estando en pareja: qué dice la psicología

Experimentar atracción hacia alguien ajeno a la relación mientras se está en pareja es una situación mucho más frecuente de lo que suele admitirse. Lejos de ser una anomalía o una traición inmediata, la psicología ofrece diversas explicaciones sobre por qué ocurre y qué mensajes internos puede estar enviando ese sentimiento. Antes de tomar decisiones apresuradas, vale la pena detenerse a reflexionar sobre el fenómeno.

Las relaciones no son líneas rectas

Toda pareja atraviesa etapas de conflicto, dudas, discusiones y desencuentros. Pensar que un noviazgo o un matrimonio deben transcurrir sin altibajos es una idealización que no coincide con la realidad. Al contrario, las relaciones suelen fortalecerse cuando logran superar los distintos obstáculos que se presentan a lo largo del tiempo. Aceptar esa dinámica es el primer paso para entender qué ocurre cuando aparece una atracción externa.

Atracción no es lo mismo que amor

La psicóloga española María Esclapez, autora del libro «Me quiero, te quiero», hace una distinción central: sentir atracción por alguien no equivale a estar enamorado de esa persona. De hecho, señala que ambos procesos se producen en zonas distintas del cerebro. Reconocer esta diferencia ayuda a interpretar con más claridad lo que ocurre y evita que la culpa o los impulsos lleven a decisiones de las que después podamos arrepentirnos.

Según Esclapez, los problemas dentro de la pareja pueden funcionar como un impulso que nos vuelve más receptivos a la atracción por terceros. Entre las causas más habituales, la especialista menciona:

  • Problemas de comunicación: cuando los diálogos se vuelven irónicos, sarcásticos o están cargados de reproches, es lógico buscar afuera charlas amenas, sinceras y respetuosas que brinden validación.
  • Falta de equilibrio en el tiempo compartido: tanto la convivencia excesiva como la distancia prolongada pueden generar insatisfacción. Eso favorece que estemos más atentos a lo que sucede en otros ámbitos.
  • Imposibilidad de discutir los conflictos: cuando percibimos que algo no funciona pero no lo hablamos por miedo, falta de confianza o minimización del problema, tendemos a «escapar» poniendo el foco fuera de la relación.

Identificar el problema, la clave

La psicóloga y sexóloga Laura Palomares, formada en la Universidad de Madrid, coincide en que el primer paso es hacerse preguntas honestas para detectar si alguna de esas situaciones se está atravesando. Su propuesta es una reflexión profunda que permita identificar la raíz del malestar y buscar una salida constructiva.

Para Palomares, sentir atracción por otra persona no implica necesariamente que ya no se ame a la pareja ni constituye por sí solo un acto de deslealtad. Se trata más bien de una señal de alarma: algo dentro del vínculo requiere atención y merece ser puesto sobre la mesa para buscar soluciones conjuntas.

La comunicación, la conexión emocional y la plenitud sexual son tres pilares fundamentales en la construcción de una relación sólida. Cuando alguna de estas patas se debilita, la estructura completa puede tambalear. Por eso, la aparición de una atracción externa puede leerse como una oportunidad para revisar el vínculo antes de que el desgaste sea irreversible.

Dos caminos posibles ante la atracción

La escritora Silvia Congost, en su libro «¿Amor o adicción?», plantea que frente a una situación de este tipo se abren dos caminos claros: dejarse llevar por el impulso y cometer una infidelidad, o dar un paso atrás para reflexionar, analizar la situación con más perspectiva y adoptar una actitud racional. La segunda opción es la que suele permitir tomar decisiones más maduras y coherentes con los propios valores.

En la misma línea, la psicóloga Madeleine Mason-Roantree insiste en la necesidad de mirar hacia adentro de la relación. «Hay que revisar el vínculo, encontrar dónde está la falla y hablarlo con la pareja», sostiene. La especialista aclara, sin embargo, que no es imprescindible confesar en esa conversación la atracción sentida hacia otra persona. Lo importante es abordar los problemas de fondo que la generaron.

Una oportunidad para crecer

Lejos de interpretarse como una condena o un fracaso, la atracción hacia alguien fuera de la pareja puede transformarse en una herramienta de autoconocimiento. Permite detectar carencias, necesidades no expresadas y aspectos del vínculo que requieren cuidado. Escucharse a uno mismo, hablar con la pareja y, si es necesario, buscar ayuda profesional son pasos que pueden marcar la diferencia entre una relación que se deteriora en silencio y otra que se renueva a partir del diálogo sincero.

En definitiva, los especialistas coinciden en que sentir atracción por otra persona estando en pareja no debe interpretarse automáticamente como una traición o el fin del amor. Es, más bien, un llamado de atención que invita a mirar hacia adentro del vínculo, identificar qué está fallando y actuar a tiempo para fortalecer la relación o, en caso contrario, tomar decisiones conscientes sobre el futuro compartido.