Un médico explica por qué recomiendan evitar besar a un ser querido fallecido.

La despedida de un ser querido es uno de los momentos más dolorosos que puede atravesar una persona. En muchas culturas, besar al difunto en la frente o en las manos forma parte de un último gesto de amor, respeto y despedida. Es una forma simbólica de decir adiós cuando las palabras ya no alcanzan.

Sin embargo, en los últimos días un médico ha generado un intenso debate en redes sociales al advertir que este gesto tan común podría implicar ciertos riesgos para la salud.

El doctor Viktor Ivanovik, médico originario de Moldavia y muy activo en redes sociales, compartió un video que rápidamente se volvió viral. En él, explica por qué, desde el punto de vista médico, besar a una persona fallecida no es una práctica recomendable.

Qué ocurre con el cuerpo después de la muerte

Cuando una persona fallece, el organismo comienza a experimentar una serie de cambios naturales. Uno de los procesos más importantes es la descomposición, que comienza pocas horas después del fallecimiento.

Según explica el médico, aproximadamente entre seis y nueve horas después de la muerte el cuerpo empieza a liberar bacterias y microorganismos que forman parte del proceso natural de degradación de los tejidos. Estas bacterias pueden proliferar especialmente en zonas húmedas como la boca, la nariz y otras cavidades del cuerpo.

Aunque estos procesos forman parte de la biología normal tras la muerte, el contacto directo con estas bacterias puede representar un riesgo, sobre todo si el sistema inmunológico de la persona que se despide está debilitado.

El doctor advierte que el contacto directo con el rostro o la boca del difunto podría exponer a ciertas bacterias que, en algunos casos, pueden provocar infecciones o alteraciones temporales en el sentido del olfato.

Por qué el contacto puede ser un riesgo

El cuerpo humano alberga millones de bacterias incluso en vida. Tras la muerte, muchas de estas bacterias comienzan a multiplicarse rápidamente debido a la falta de actividad del sistema inmunológico.

Al besar a un difunto, especialmente en la boca o cerca de las mucosas, existe la posibilidad de entrar en contacto con estos microorganismos.

Aunque no siempre ocurre algo negativo, los especialistas señalan que el riesgo puede aumentar en ciertas situaciones, por ejemplo:

  • Si el fallecimiento ocurrió por una enfermedad infecciosa.

  • Si han pasado muchas horas desde el fallecimiento.

  • Si la persona que se despide tiene el sistema inmunológico debilitado.

  • Si existen heridas abiertas o contacto con fluidos corporales.

En algunos casos aislados, el contacto con bacterias presentes en un cuerpo en descomposición puede provocar infecciones respiratorias, irritaciones o alteraciones en el olfato.

El debate entre tradición y salud

El mensaje del médico generó miles de reacciones en internet. Muchas personas se mostraron sorprendidas al descubrir que este gesto tradicional podría implicar ciertos riesgos.

Sin embargo, otras personas defendieron con firmeza la importancia emocional de despedirse físicamente de un ser querido.

Para muchas familias, besar al difunto representa un momento profundamente simbólico. Es un acto de amor, una forma de cerrar un ciclo y aceptar la pérdida.

Por eso, el debate no se centra únicamente en la salud, sino también en el valor cultural y emocional de estos rituales.

Los especialistas coinciden en que estos temas deben tratarse con sensibilidad, ya que cada cultura y cada familia vive el duelo de manera distinta.

Consejos y recomendaciones al despedirse de un ser querido

Si bien los rituales de despedida son importantes para muchas personas, los expertos sugieren tomar ciertas precauciones para reducir posibles riesgos sanitarios.

Algunas recomendaciones incluyen:

  • Evitar el contacto directo con la boca del difunto.
    Si se desea realizar un gesto de despedida, es preferible hacerlo en la frente o simplemente tomar la mano.
  • Lavarse las manos después de la despedida.
    Mantener una buena higiene es una medida simple que ayuda a prevenir posibles contagios.
  • Evitar el contacto si han pasado muchas horas desde el fallecimiento.
    A medida que pasa el tiempo, el proceso de descomposición avanza.
  • Seguir las indicaciones del personal funerario o médico.
    Los profesionales suelen conocer las condiciones del cuerpo y pueden orientar sobre lo que es más seguro.

  • Personas con defensas bajas deberían ser especialmente cuidadosas.
    Niños pequeños, adultos mayores o personas con enfermedades crónicas deben evitar el contacto directo.

Las despedidas forman parte del proceso humano del duelo y cada persona las vive de manera distinta. Sin embargo, conocer los cambios que ocurren en el cuerpo después de la muerte permite tomar decisiones más informadas. Mantener el respeto por las tradiciones y, al mismo tiempo, cuidar la salud puede ayudar a atravesar estos momentos difíciles de una forma más segura y consciente.